Casos recientes
Un accidentado descenso a un pico de Sierra Nevada (California) dejó paralizado de cintura para abajo a Mark Wellman en 1982, poniendo en hiato una hasta entonces meteórica carrera como escalador iniciada a sus tiernos doce años. Siete años más tarde, Wellman se demostraría a sí mismo y al mundo que las barreras sólo existen para aquellos que las aceptan infelizmente. En 1989, en compañía de su inseparable compañero Mike Corbett, este escalador discapacitado coronó los más de novecientos metros de pared vertical de El Capitan, la célebre formación rocosa del Parque Nacional de Yosemite. Ilusionado por esta singular gesta, en 1991 Wellman hizo frente a otra de las más riesgosas paredes del parque californiano, los 670 metros del Tis-Sa-Ack, que conduce a la cima del Half Dome. Su prometedor regreso a la elite del deporte alpino empujó a Mark a probar suerte con otras disciplinas, y en 1993 completó su primera gran aventura como esquiador al atravesar los ochenta kilómetros de la californiana Sierra Nevada impulsado sólo por la fuerza de sus brazos.
De estas reveladoras aventuras en adelante, Mark escribió su autobiografía –Climbing Back (en inglés, Escalando de nuevo)– y se involucró activamente en la producción de varios documentales en los que afrontó distintos retos deportivos en compañía de otros discapacitados, entre ellos No Barriers, Beyond the Barriers y Wheels of Fire, en que el emprendedor Wellman se atrevió con disciplinas de riesgo como el kayac, el surf, el buceo, la tirolina, etcétera. En 1996, Mark fue el encargado de encender el pebetero en que ardió la llama olímpica durante la ceremonia de apertura de los Juegos Paralímpicos de Atlanta, un honor que cumplió tras ascender ante millones de espectadores por una cuerda de treinta y seis metros.
Uno de los últimos retos de Wellman ha sido revalidar su histórico ascenso al Half Dome, de nuevo en compañía de Mike Corbett. Diez años después de su anterior triunfo, en septiembre de 2001, la pareja de escaladores empleó un total de trece días –los mismos que la vez anterior– en coronar la cima de la formación rocosa, afrontando en su trayecto duras tormentas eléctricas y nieves. Ya en 1999 Mark había repetido con éxito la subida a El Capitan, ocasión en que el escalador parapléjico puso a prueba varios equipamientos de escalada adaptados por él mismo y por Corbett que luego produciría industrialmente y pondría a disposición de otros discapacitados.
En la actualidad, Mark ofrece sus servicios como orador motivacional a través de su página web, en la cual también puede adquirirse su colección de vídeos y sus instrumentos de escalada adaptados.
El productor musical Kevin Wall, responsable de la producción ejecutiva del macroconcierto Live 8, celebrado en 2005 a favor de la condonación de la deuda externa de los países del tercer mundo, lideró en febrero de 2007 el acto fundacional del movimiento SOS (Save Our Selves), una iniciativa respaldada por varios artistas, empresas e instituciones, y por Al Gore, ex-candidato a la presidencia de los Estados Unidos y gurú del cambio climático a raíz de su participación en el documental An Inconvenient Truth. SOS pretende ser un paraguas para las iniciativas encaminadas a aumentar la conciencia social acerca de los peligros inherentes al cambio climático, y su primera gran acción será el macroconcierto Live Earth, inspirado en el exitoso Live 8 y que reunirá en el mes de julio de 2007 a más de cien artistas en siete escenarios a lo largo del planeta.
En colaboración con dos instituciones que desarrollan actividades encaminadas a remediar la crisis climática a la que está abocado el planeta, la estadounidense The Alliance for Climate Protection y la organización internacional sin ánimo de lucro The Climate Group, y con la contribución clave de MSN, el servicio de mensajería instantánea más utilizado en la Red que garantizará la difusión en Internet del evento, la organización del Live Earth recaerá en la productora Control Room, que ya ha desempeñado con éxito las labores de difusión y producción de giras a cargo de artistas de la talla de Madonna, James Blunt o The Rolling Stones. Esta unión de fuerzas garantizará al evento una audiencia aproximada de dos billones de espectadores en todo el mundo, así como la presencia de más de un millón de personas en las siete citas en vivo propuestas por Live Earth.
Por lo que respecta a las sedes de los conciertos, hasta la fecha se ha confirmado que cuatro de ellas serán las metrópolis de Shanghai, Sydney, Johannesburg y Londres, si bien en breve se anunciarán las ciudades escogidas para acoger los conciertos previstos para Brasil, Japón y Estados Unidos. Por lo que respecta a la séptima localización, y en clara alusión a uno de los peligros más incipientes del cambio climático, se realizará un concierto nada menos que desde estación científica británica sita en la Antártida. En cuanto a los artistas, se espera conseguir a más de cien primeras lanzas de la música internacional, pero hasta la fecha se han sumado a la iniciativa nombres de la talla de Bon Jovi, Black Eyed Peas, Madonna, Red Hot Chili Pepper, Lenny Kravitz, Kanye West, Beastie Boys, Prince, Genesis, Crowded House o representantes de la comunidad hispanohablante como los mexicanos Maná o el español Enrique Iglesias.
Como no podía ser de otro modo en un evento de estas características, los siete conciertos que tendrán lugar el próximo día siete de julio se realizarán en recintos sostenibles que garanticen que el impacto ambiental del evento sea el menor posible. En este sentido, con motivo del Live Earth se creará la certificación Green Event Standard, con la que se distinguirá a los conciertos con emisiones neutrales de carbono de ahora en adelante, una medida que sin duda contribuirá a una gestión más responsable en lo sucesivo de este tipo de eventos multitudinarios.
A mediados de junio de 2007, la Asociación de Futbolistas de Irlanda (FAI) hizo público el lanzamiento de un Plan Intercultural destinado a la prevención de las actitudes racistas y xenófobas tanto dentro como fuera de los terrenos de juego, en un intento de contribuir a la plena integración de todas las capas que integran la sociedad irlandesa.
La base conceptual de esta novedosa acción contra el racismo se haya en un dato revelador: aproximadamente el diez por ciento de la población que reside actualmente en la República de Irlanda es de nacionalidad no irlandesa, una proporción que además se ha doblado en los últimos años. En paralelo a este rápido crecimiento, lamentablemente, también se han generalizado entre la población las actitudes racistas y de discriminación social, una corriente que ha encontrado un poderoso canal de difusión en los deportes masivos –sobre todo en el fútbol–, pero que también está presente diariamente en la cotidianeidad de las calles de los pueblos y ciudades irlandesas.
Paul McGrath, ex futbolista internacional absoluto por Irlanda, fue el encargado de presentar y promover el Plan Intercultural de la FAI a partir de cuatro ejes principales: combatir el racismo en el fútbol, promover la participación en el mismo de las minorías étnicas y culturales, desarrollar una cultura del fútbol como elemento dinámico y globalmente competitivo y, finalmente, contribuir al proceso de integración social de los recién llegados a Irlanda. La elección de McGrath como cabeza visible del proyecto no atendió únicamente a su condición de celebridad nacional, sino también a su propio historia de superación, en tanto que Paul, de madre irlandesa y padre nigeriano, sufrió el racismo en su propia carne durante una dura niñez que transcurrió entre orfanatos.
A partir de los cuatro ejes citados anteriormente, el programa contempla diversas acciones. En primer lugar, la adhesión y promoción por parte de la FAI del 10-point plan promovido por la FIFA, un decálogo de diez puntos creado en 2002 para la superación de las actitudes racistas en el contexto futbolístico. En segundo, el estudio en profundidad del peso del racismo entre las hinchadas de los equipos irlandeses y el desarrollo de acciones destinadas a minimizarlo, tales como la difusión de unas normas lingüísticas apropiadas para abordar la diversidad cultural y racial, la revisión de las medidas de seguridad de los campos de fútbol, el endurecimiento de las sanciones a jugadores por el uso de insultos racistas, etcétera. A continuación, el programa y sus máximas se trasladaron, en primer lugar, a los equipos de la liga irlandesa y, en segundo, a los socios y aficionados de los mismos, en un intento de sumar esfuerzos en la lucha compartida por la deportividad y el respeto a la diversidad en el contexto del deporte rey. En paralelo a esta función de lobby, la FIA desarrolló en el marco del programa numerosas acciones para acercar el fútbol a las comunidades más pobres de la sociedad irlandesa o a colectivos habitualmente olvidados, una tarea en la que de nuevo se volvió a implicar a los clubes de la Eircom League.
En el diseño de esta iniciativa, la FAI identificó e involucró a stakeolders clave, incluyendo a entidades con un ámbito de acción colidante al del Plan Intercultural tales como Show Racism the Red Card, Sport Against Racism in Ireland, el Comité Consultivo Nacional de Racismo y Multiculturalidad o el Ministerio de Justicia, Igualdad y Reforma Legal. Este último, además, proveyó de fondos a la campaña. Por último, cabe destacar que esta iniciativa de la FAI no es una acción aislada en el ideario de la asociación, sino que la entidad ya había mostrado su interés por mejorar la cohesión social a través del fútbol al crear dentro de su organigrama la figura del Coordinador Nacional de Interculturalidad, una competencia que muy pronto integrarían en sus estructuras otras asociaciones irlandesas y del ámbito internacional.
En octubre de 2000, el área de intervención social del ayuntamiento de Cuenca emprendió el proyecto ‘Integración Social del Discapacitado a través del Deporte’, una iniciativa co-financiada por el consistorio conquense en colaboración con la Junta de Comunidades y el Ministerio de Asuntos Sociales. Gestionado por la Asociación de Servicios Sociales ASIDIS de Cuenca, el programa fue un éxito, duplicando la cifra de 70 participantes de su primera edición en su reválida en el ejercicio 2001-2002, en que la ampliación de su oferta a los discapacitados físicos y sensoriales favoreció que un total de 150 discapacitados se beneficiaran de sus actividades. Este crecimiento se vio confirmado en el curso 2002-2003, que alcanzó la cifra récord de 183 participantes.
Los objetivos del programa ‘Integración Social del Discapacitado a través del Deporte’ son, fundamentalmente, favorecer la integración en las escuelas deportivas municipales de los discapacitados, potenciar y fomentar su participación en la vida cultural de la ciudad, y, en definitiva, mejorar la autonomía personal y social de este colectivo, en un esfuerzo colectivo posible gracias a la colaboración entre asociaciones, instituciones, centros y concejalías conquenses. Las actividades mediante las cuales se pretende alcanzar estos objetivos son programas de entrenamiento repartidos en cuatro áreas: psicomotricidad, natación, gimnasia de mantenimiento y una cuarta categoría de carácter polideportivo que engloba disciplinas tales como el fútbol sala, el bádminton, el baloncesto, etcétera. Realizados en instalaciones deportivas públicas del área de Cuenca, los programas los imparte un equipo cualificado de tres personas: un técnico especialista en actividad acuática adaptada y psicomotricidad, un monitor de natación y otro especializado en actividades polideportivas.
La valoración del programa tras sus primeros tres años de andadura ha arrojado valiosas conclusiones que redundan sobre los grandes beneficios que puede reportar la práctica deportiva en los discapacitados físicos, psíquicos y sensoriales. La propia organización del proyecto ha englobado estos beneficios en tres categorías: los de tipo afectivo o relacional –entre otros, aumento de la comunicación y la expresión verbal y corporal, así como de la iniciativa y capacidad de elección de los participantes–, los físicos –mejora del control postural o de las capacidad pulmonar, mayor equilibrio estático y dinámico, mejor resistencia física, etcétera–, y los cognitivos –por ejemplo, un aumento de la atención, memoria e imitación–.
Este currículum de logros se debe también al programa de actividades paralelas que completan y refuerzan la oferta del programa, entre las que destaca el Torneo de la Amistad, una competición de fútbol sala que en su segunda edición tuvo como principal aliciente la participación de los jugadores de la Unión Balompédica Conquense. También se realizan acampadas para los beneficiarios de los cuatro cursos que vertebran el programa, en lo que constituye una gran oportunidad no sólo para la práctica de diversos deportes de aventura (rappell, escalada, tirolina…), sino para fomentar la convivencia y el trabajo en equipo. Asimismo, el proyecto ‘Integración Social del Discapacitado a través del Deporte’ entrega diplomas a todos sus participantes al término de cada curso, y sigue sus pasos tras la finalización de los mismos permitiendo futuros e interesantes desarrollos de la idea original, como el que ha permitido la incorporación de un equipo de discapacitados a la liga ordinaria de la provincia con un resultado muy positivo.