Caso práctico

Creado el 14-07-2008 [Marginalidad, Colombia, Polideportivo, Arte]

En líneas generales, la iniciativa Mientras volvemos a casa atiende a los centros penitenciarios, a las personas desplazadas y a los niños de la calle de Medellín para que puedan realizar actividades lúdico-recreativas o de tipo deportivo que conduzcan a su integración social en el estado transitorio de exclusión en el que se encuentran. Naturalmente, cada uno de estos tres colectivos cuenta con un programa específico diseñado a su medida. En el caso de las personas privadas de libertad, un ámbito en el que el programa irrumpió en 2004 tras un estudio pormenorizado de la población presa a cargo de asesores y estudiantes en prácticas del Instituto de Educación Física de la Universidad de Antioquía, las actividades propuestas por INDER Medellín en los cuatro centros adscritos a la iniciativa se reparten entre las siguientes disciplinas: fútbol sala, baloncesto, voleibol, gimnasia, microfútbol, aeróbicos y entrenamiento multifuncional.

Por lo que respecta a las personas en situación de desplazamiento, su incorporación al programa Mientras volvemos a casa se produjo también en 2004. Este peculiar colectivo, coordinado por la Unidad de Atención y Orientación a Desplazados (UAO) –gestionada a su vez por la Red de Solidaridad Social colombiana–, lo integran personas que abandonan sus lugares de origen por distintas circunstancias, y que permanecen en barrios de acogida por periodos de entre tres y seis meses. Por la especificidad social de estas comunidades, muchas veces convertidas en ghettos, INDER desarrolla programas de fomento de la práctica física y deportiva a medida, coordinados por estudiantes en prácticas, repartidos por diez asentamientos en todo Medellín, y de los cuales se beneficiaron, sólo en 2006, alrededor de 448 personas –de las cuales un 65% son niños–.

En tercer lugar, el programa Mientras volvemos a casa también se dirige a las personas que viven en las calles de Medellín en situaciones de extrema pobreza. La principal complicación para aglutinar a este colectivo y brindarle la posibilidad de tomar parte en actividades físicas y deportivas es su movilidad, motivo por el cual el programa se desarrolla en estrecha colaboración con diecisiete entidades que acogen a este tipo de personas en la ciudad de Medellín, entre ellas El Buen Pastor, Patio Don Bosco, Poder Joven, Proanidar, Fundación Combos, Antorchas de la Tía Lala, Asperja, la Fundación Mamá Margarita y Niños del sector Estadio. Este tercer target del programa, integrado en su mayoría por niños de la calle, recibe de parte de INDER acompañamiento y asesoría deportiva, salidas a parques recreativos y jornadas recreativas y campamentos. Asimismo, el programa forma a monitores para que puedan impartir clases de microfútbol y recreación a los sin techo, y les provee de material deportivo y didáctico.

En resumen, y desde su inicio en 2004, la iniciativa Mientras volvemos a casa ha arrojado excelentes resultados. En las cárceles, ha favorecido la capacitación de reclusos que actualmente orientan y coordinan las actividades recreativas y deportivas de sus propias cárceles. En las calles, ha mejorado los procesos de enseñanza de los niños sin hogar, y ha favorecido que varios de ellos hayan regresado a sus casas. En cuanto a los practicantes universitarios que han diseñado y coordinado varias de sus actividades, el programa les ha resultado altamente enriquecedor, al permitirles explorar escenarios de enseñanza con pocos referentes metodológicos que han supuesto un verdadero reto pedagógico.