Caso práctico
Nacida en 1961 en la metrópoli afgana de Kabul, la historia de vida de Nooria Nodrat es un valioso testimonio de cómo la discapacidad puede enfocarse en positivo y mejorar la vida de quien la padece en el medio y largo plazo. Proveniente de una familia humilde que, con sólo dieciséis años, la obligó a casarse por conveniencia con un hombre cinco años mayor que ella, Nodrat vivió de cerca las duras barreras que la sociedad afgana impone a los ciegos, siendo su padre y su hermano invidentes. Interesada en los retos diarios que afrontaban sus dos parientes discapacitados, Nooria aprendió el lenguaje Braille y trabajó en el Instituto para los ciegos de Kabul, adquiriendo un bagaje que, a la luz de su biografía, acabaría resultando altamente beneficioso para la joven.
En 1988 la desgracia empezó a cernirse sobre Nooria con el triste secuestro de su hermano a manos de un grupo de fanáticos, un primer contacto con las sórdidas agendas terroristas que, sólo unos años después, se cobrarían la vida de su marido en un cruel atentado. Estos acontecimientos forzaron su migración a Nueva York en 1995, y también la dura separación de sus dos hijos, que se quedaron en Afganistán bajo el cuidado de la familia de su fallecido padre. Cuando Nooria logró por fin poner orden y rumbo en su nueva vida en suelo estadounidense, una última desgracia cambió para siempre su perspectiva de las cosas: en 1997, el ataque de un desaprensivo en el metro neoyorquino le destrozó sus dos retinas, y tras una larga lista de operaciones y de esperanzas rotas, se quedó ciega y perdió sus dos ojos definitivamente en 2003.
Del accidente en adelante, Nodrat decidió plantarle cara a la vida y afrontar con ganas un futuro más bien incierto en las postrimerías de la década de 1990, y con el nuevo siglo empezó a estudiar para convertirse en una psicóloga clínica, consiguió traer a sus hijos a Estados Unidos, e inició una activa carrera como defensora de los derechos de las personas discapacitadas al frente de asociaciones como la división neoyorquina de la National Federation of the Blind. Sus principales esfuerzos se enfocan a ayudar a los estudiantes ciegos a afrontar sus ciclos formativos con las mayores garantías de éxito, pero Nodrat también reserva tiempo y energías para la futura creación de una fundación con la que asistir a las mujeres ciegas de Afganistán. Su talante emprendedor le ha permitido además acceder a diversas becas y ayudas, entre las que destaca una singular contribución por parte de la compañía on-line Yahoo! en forma de un perro guía a quien Nooria bautizó en honor a sus patrocinadores.
El gesto más reciente de Nooria Nodrat en favor de la normalización de la discapacidad en nuestra sociedad fue su participación en la popular Maratón de Nueva York de 2007, una prueba en la que ya tomó parte un año antes, pero que la inagotable afgana afronta como un inmejorable escaparate para a dar a conocer su dura historia y ejemplificar con ella la inexistencia de barreras para los verdaderos luchadores.