Archive for Septiembre, 2007

Creado el 28-09-2007 [Polideportivo, Paz, Israel]

El Peres Center for Peace es una asociación independiente, no gubernamental y sin ánimo de lucro fundada en 1996 por el Premio Nobel de la Paz y ex-primer ministro israelí Shimon Peres, cuyo principal cometido es crear infraestructuras de paz y reconciliación en Oriente Próximo para promover el entendimiento entre comunidades y el desarrollo socio-económico de la zona. Sus proyectos cubren un amplio espectro de actividades que incorpora a los ámbitos de la agricultura, la economía o la medicina, y entre ellos desarrolla numerosos programas basados en el deporte. El trabajo de la entidad en este frente se basa en la convicción de que el deporte es un estimulante ideal de la mente, el cuerpo y el espíritu de los más jóvenes, y por tanto un inmejorable catalizador para trasladar a las generaciones venideras los valores del trabajo en equipo, del respeto al adversario o de una vida saludable.

De entre los proyectos del Peres Center for Peace basados en el deporte, el de las Twinned Peace Sport Schools es quizás el de mayor envergadura e importancia. Iniciado en 2002, el programa persigue la reconciliación entre chicos y chicas israelíes y palestinos provenientes de comunidades desfavorecidas a través de un curso extra-curricular que fusiona el entrenamiento deportivo, la educación en la paz y el refuerzo escolar. Las disciplinas deportivas escogidas para los cursos son el fútbol y el baloncesto, por tratarse de dos deportes con gran aceptación en Israel y que se basan en la cultura de equipo. El programa se dirige a niños de entre 6 y 13 años y a niñas de entre 9 y 13, y el capital beneficioso que quiere trasladar a sus asistentes se resumen en los siguientes puntos: a) mayor entendimiento mutuo entre dos comunidades históricamente enfrentadas, b) comprensión de la riqueza de la diversidad cultural, c) mejor coordinación y agilidad físicas, d) promoción de la excelencia, e) mejora de la autoconfianza y f) refuerzo escolar.

En su primera edición, las Twinned Peace Sport Schools acogieron a ciento cuarenta alumnos repartidos paritariamente entre palestinos e israelíes, los cuales completaron una primera etapa formativa con clases extra-escolares celebradas tres o cuatro días por semana. Una vez concluida esta fase, los grupos formados durante la misma empezaron a reunirse aproximadamente cada tres semanas para llevar a cabo nuevas actividades –algunas promovidas por la propia iniciativa de los equipos–, y se reunieron también con motivo del Mini World Cup Tournament organizado por el Peres Center for Peace para defender los colores de Israel en un torneo internacional. También se organizaron encuentros coincidiendo con el Día Internacional de la Paz (21 de septiembre). El éxito indiscutible de la iniciativa la hizo crecer exponencialmente de 2002 en adelante, y en la actualidad se benefician de las escuelas Twinned Peace más de 1600 niñas y niños palestinos e israelíes, en lo que constituye ya todo un movimiento juvenil de pleno derecho que rompe una lanza en favor de la paz en Oriente Próximo.

A raíz de este éxito, en 2004 se lanzaron los Twinned Peace Kindergartens, una extensión del programa original dirigido a niños y niñas de entre 4 y 6 años que en la actualidad disfrutan más de 1000 palestinos e israelíes. Por la juventud de sus beneficiarios, el programa pone énfasis en el aprendizaje psicomotriz, el fomento de la cooperación entre niños, la disciplina y la autoconfianza, logrando inculcar en ellos una cultura de paz basada en los valores intrínsecos a todas estas lecciones combinadas con la práctica deportiva.

Creado el 24-09-2007 [Reino Unido, Discapacidad, Música, Teatro]

La historia de la asociación Sound in Progress se remonta a las investigaciones llevadas a cabo alrededor de 1989 por el director musical y compositor Gordon Dougall, las cuales, tras un extenso trabajo de campo realizado por toda Escocia, pusieron de manifiesto la necesidad de un aprendizaje musical adaptado para las personas con discapacidades físicas o psíquicas como única vía para integrar adecuadamente a dichos colectivos en el ámbito cultural, encima o frente a un escenario. Alcanzada esta conclusión, el siguiente paso para la inclusión de los discapacitados en el ámbito de la música y las artes escénicas adoptado por Dougall fue la creación de una asociación caritativa que enfocara sus esfuerzos al desarrollo de instrumentos musicales adaptados y a la adaptación de los programas educativos existentes en el ámbito musical a las realidades de ciegos, minusválidos, discapacitados psíquicos, etcétera. Con esta filosofía nació Sound in Progress.

Los principios y valores que han guiado las actividades de Sound in Progress en sus más de quince años de historia han sido la firme creencia en la igualdad de de todas las personas, la necesaria equiparación de las oportunidades de acceso a la cultura para todas ellas que se deriva de la misma, y la importancia en el día a día de las personas con y sin discapacidad de la interacción social, la confianza, el reconocimiento o el respeto, sensaciones para las que la música resulta un medio idóneo. Acordes a esta filosofía, los programas organizados por la entidad enseñan música a personas con dificultades para acceder a los programas formativos convencionales, sin importar la edad o el tipo de discapacidad o trastorno del comportamiento que padecen. De este modo, los participantes en estos workshops pueden aspirar gracias a Sound in Progress a una futura carrera profesional en el mundo de la música, o bien acercarse a la música con el único objetivo de mejorar su calidad de vida o de aumentar su vida social.

Con un abultado historial de programas a sus espaldas, mediante los cuales la entidad ha involucrado en el ámbito de la música a más de 1700 personas con distintas discapacidades, Sound in Progress también se ha caracterizado por incorporar a las variadas producciones que ha realizado desde 1991 a artistas de fama y calidad contrastadas, fomentando espectáculos inclusivos en que estrellas de reconocido prestigio comparten escenarios con futuras promesas o grandes talentos con algún tipo de discapacidad. Por citar un ejemplo, la fusión de teatro, concierto y cabaret del montaje Another Walk across the Rooftops, producido por Sound in Progress en 1994, contó con la participación de Paul Buchanan, vocalista del popular conjunto pop Blue Nile, en su rol protagonista. Otro fruto de los programas educativos que componen el principal frente de acción de Sound in Progress, además de su actividad como productora, ha sido la puesta en marcha de proyectos musicales como 21st Century Band, una formación nacida del seno de la entidad que en 2004 lanzó al mercado su primer álbum, o de Big Beat, un proyecto colaborativo y multidisciplinar que fusiona animación, música, arte y vídeo.

El ejemplo de buenas prácticas en el ámbito de las sinergias entre música y discapacidad de Sound in Progress ha merecido la atención de diferentes fotos sobre la materia y de entidades afines del ámbito internacional, como demuestra, por ejemplo, la participación de la asociación en el festival 100% Art de 2005 celebrado en Tel Aviv (Israel), o su rol destacado en la SAC Conference on Arts and Disability celebrada en 2003 en Edimburgo.

Creado el 21-09-2007 [Discapacidad, Estados Unidos, Arte, Cine]

Fundada en 1979, la organización sin ánimo de lucro Sprout brinda a los discapacitados psíquicos del área de Nueva York la oportunidad de participar en una variada gama de actividades de ocio mediante las cuales mejorar su movilidad, autoconfianza y sociabilidad. La filosofía de la entidad es organizar experiencias a la medida de cada beneficiario, de modo que sus actividades se dirigen a grupos pequeños de beneficiarios pertenecientes a un mismo grupo de edad. Una primera gama de servicios incluye los programas de vacaciones para adultos, mediante los cuales un grupo de hasta diez discapacitados realiza un viaje en autobús bajo la supervisión de tres monitores especializados con una duración que va de un fin semana hasta un viaje de dos semanas. En la misma línea, Sprout también pone a disposición de sus beneficiarios los llamados viajes ‘a medida’, en los cuales las agencias, familiares o tutores de discapacitados psíquicos que requieren los servicios de la entidad pueden escoger las fechas, la duración y el destino de un viaje para el que Sprout diseña y ejecuta todo el apartado logístico, además de llevar a cabo una exhaustiva supervisión del mismo.

Pero, en paralelo a estas y otras actividades de tipo recreativo –que incluyen un variado calendario de eventos basados en la ciudad de Nueva York–, una de las actividades más interesante realizadas por Sprout es el programa Make-A-Movie. Iniciado en 1994, se trata de una iniciativa mediante la cual acercar a los discapacitados psíquicos al mundo del cine, poniéndoles detrás y delante de las cámaras para la realización de vídeos de todo tipo. La actividad no sólo permite a los discapacitados explorar su creatividad, muchas veces en estado latente, sino que constituye una gran oportunidad para fomentar los hábitos sociales y reforzar la autoconfianza de los miembros de este colectivo. Respecto a la temática de los vídeos, esta corre a cargo de sus realizadores, pero gira entorno a la animación, el cine documental y el género narrativo.

Además de proveer a los beneficiarios de Make-A-Movie de las enseñanzas y equipo técnico necesarios para llevar a cabo sus filmaciones, Sprout contribuye a la difusión de las obras generadas en el marco de este programa a través de su página web, en la que no sólo puede accederse a pequeños extractos de las mismas en formato streaming –muchos de ellos alojados en la popular web de YouTube–, sino que además dispone de una tienda on-line desde la que pueden adquirirse varios títulos en formato DVD.

Llevando un paso más allá la labor de divulgación de estas singulares filmaciones, a menudo valiosas instantáneas de la vida desde el punto de vista de los discapacitados psíquicos, Sprout organiza desde 2003 el Sprout Film Festival, un certamen que pretende amplificar las creaciones audiovisuales de artistas discapacitados, tradicionalmente marginadas por las industrias cinematográfica y televisiva. El festival se celebra con carácter anual y durante la primavera en la ciudad de Nueva York, si bien también existe una versión itinerante del mismo que recorre todos los Estados Unidos. Los realizadores que deseen presentar sus creaciones audiovisuales a concurso pueden hacerlo a través de la página web del certamen (http://www.sff.gosprout.org/), en la cual se establecen los formatos y plazos requeridos y la dirección postal a la que deben remitirse los vídeos.

Creado el 17-09-2007 [Discapacidad, Argentina, Radio]

Nacida en 1991 por iniciativa del psicólogo argentino Alfredo Olivera en el Hospital Neuropsiquiátrico José Tiburcio Borda de Buenos Aires, la emisora LT22 Radio La Colifata es un claro exponente de cómo abordar la reinserción social de los enfermos mentales internados y cómo mejorar su autoestima y reforzar su autonomía. A través del medio radiofónico, que, en palabras del propio Oliveira, permite a los internos «reconstruir el uso del lenguaje (…) cuya pérdida es uno de los elementos asociados a las psicosis», la iniciativa pretende no sólo actuar en beneficio de los discapacitados psíquicos, sino modificar la idea extendida en nuestra sociedad de que los internos psiquiátricos son gente peligrosa. Si bien en sus inicios los contenidos de la emisora se grababan en cintas y se emitían a través una emisora de San Andrés, las donaciones individuales motivadas por el buen arranque de la iniciativa y los subsidios oficiales de la secretaría de Desarrollo Social de la Nación (1996) y del gobierno porteño (1997) capacitaron tecnológicamente al hospital para contar con su propia antena, iniciando su programación regular los sábados entre las cuatro y las seis de la tarde. La buena acogida que los oyentes brindaron a La Colifata –un término coloquial argentino que significa lunático o loco simpático– ha favorecido que sus cuatro horas de programación se emitan también en versión editada en más de treinta emisoras no sólo de Argentina, sino también de Uruguay o México.

La careta de entrada del programa de Radio La Colifata, con una sintonía de fondo compuesta expresamente por el famoso músico Manu Chao –una de las numerosas celebridades que se ha interesado por la iniciativa–, tiene por lema «LT22 Radio La Colifata, rompiendo muros», una acertada metáfora para definir el proyecto de Olivera, que en la actualidad sigue al frente del mismo en funciones de director. En cada programa intervienen entre treinta y cuarenta pacientes del centro, y entre diez y veinte visitantes que asisten en directo a la emisión y también tienen la oportunidad de tomar el micrófono, en un intento de crear unas sinergias a las que Olivera se refiere en estos términos en uno de los estudios sobre La Colifata disponibles en su página web: «(la emisión es) un sistema de comunicación donde cada uno de los actores, internos, comunicadores sociales, oyentes y profesionales de la salud, participamos activamente en la construcción de espacios de salud a través de los medios de comunicación con efectos terapéuticos y sociales». Se deriva de estas palabras un doble objetivo del programa: por una parte el clínico, y, por otra, el comunitario.

El éxito de La Colifata en su versión integral y en el formato reducido en que sus contenidos llegan, en forma de pastillas de entre dos y cinco minutos de duración, a oyentes de toda Latinoamérica ha favorecido, por ejemplo, la creación del espacio televisivo La Colifata TV, con audiencias de hasta dos millones de espectadores. La iniciativa también se ha exportado con éxito a otros centros y latitudes, como demuestran las emisiones de Radio Estación paraíso (Santiago de Chile), Radio Vilardevoz (Uruguay) o Radio Durchgeknallt (Nuremberg), entre otras.

A través del portal web de La Colifata pueden descargarse archivos de audio con emisiones históricas que se remontan desde 1991 hasta nuestros días, así como seguir la actualidad de la emisora, que recientemente ha recibido la visita del prestigioso director de cine estadounidense Francis Ford Coppola, y que muy pronto saltará también a las pantallas en forma de un documental realizado por el equipo español que saltó a la fama con Balseros, cinta nominada al Oscar en 2004.