Archive for Marzo, 2007
Fundado en Canadá en 1984, el Cirque du Soleil se ha convertido en una institución de las artes circenses y sus espectáculos han sido presenciados por una audiencia de más de 30 millones de personas en más de 130 ciudades de todo el mundo. La compañía, que nació en las calles de Quebec y que hoy emplea a 3.000 personas en cuarenta países, no olvida sus orígenes y desarrolla una variada actividad de tipo social, con varios programas que parten del convencimiento de sus integrantes en el poder del circo como herramienta de mejora de las condiciones de vida de los sectores más desfavorecidos de la sociedad. Desde la organización de espectáculos benéficos, la realización de subastas con fines filantrópicos o el fomento de iniciativas innovadoras en el ámbito del circo ideadas por artistas sin recursos, el mapa de actuación de Cirque du Soleil en el terreno social es muy diverso, pero sin duda una de sus iniciativas más notorias y de mayor envergadura es el programa Cirque du Monde.
En palabras de Guy Laliberté, presidente fundador de la compañía, «En Cirque du Soleil creemos que el recurso más valioso que posee la gente joven es su habilidad para inventar, innovar y crear. Albert Einstein dijo en una ocasión que la imaginación es más importante que el conocimiento. No podríamos estar más de acuerdo». En base a esta creencia, Cirque du Monde nace en 1994 de la alianza de Cirque du Soleil con la organización sin ánimo de lucro canadiense Jeunesse du Monde. Sólo un año más tarde, y gracias a la colaboración financiera de Health and Welfare Canada, se realizan los primeros talleres de circo dirigidos a jóvenes de zonas desfavorecidas en Brasil, Chile y Canadá, concretamente en las ciudades de Río de Janeiro, Recife, Santiago, Montreal, Quebec y Vancouver, siempre en estrecha colaboración con organizaciones de ámbito local de cada una de esas demarcaciones.
La realización en 1996 del filme documental «When the Circus Came to Town» producido por Adobe Foundations sobre la tarea de Cirque du Monde dota de mayor visibilidad al proyecto, lo cual facilita que, en 1997, Oxfam-Québec se constituya como partner de la iniciativa. La expansión de los talleres sigue su curso, y en 1998 se crean nuevos workshops en Las Vegas, México DF y Belo Horizonte. Este crecimiento culmina hasta la fecha con el establecimiento en 2001 de talleres en Senegal, Costa de Marfil, Camerún, Sudáfrica, Australia, Singapur y Mongolia, entre otros, extendiendo sus tentáculos a 33 países de los cinco continentes.
Los talleres de Cirque du Monde, que, más allá de una mera escuela de circo, pretenden brindar a sus participantes la posibilidad de expresarse y desarrollarse como artistas e individuos, es posible gracias a la colaboración de múltiples entidades de todo tipo, bajo la filosofía de que todos los estamentos tienen cabida en el paraguas de este innovador programa. Por eso, organizaciones sin ánimo de lucro, entidades de ámbito local o comunitario, universidades, empresas privadas y estamentos públicos se dan la mano para llevar a buen puerto cada uno de los talleres que integran la red de Cirque du Monde, en una red de más de 40 partners que supone todo un ejemplo de buenas prácticas en el ámbito de la acción social. De entre este tejido colaborativo cabe destacar el papel de instituciones educativas como la Université du Québec à Montréal o la McGill University, que desarrollan investigaciones con las que valorar el impacto de Cirque du Monde sobre las comunidades en que se desarrolla.
Fundada en 1991, la European Handball Federation (EHF) está integrada por más de cincuenta territorios miembros y contempla entre sus objetivos principales la difusión del balonmano entre todos los colectivos y grupos de edad europeos. Con este fin, a lo largo de los años este organismo ha creado reglamentos y regulaciones para variantes de éste deporte que han ayudado a su popularización, tales como el Beach Handball, el School Handball o el Senior Handball, dirigido a la tercera edad.
Siguiendo esta misma filosofía, en 2006 la EHF se embarcó en un nuevo proyecto, Wheels on Fire, encaminado a acercar el balonmano a los discapacitados físicos –más específicamente a los minusválidos–, tras tomar consciencia de la relevancia deportiva y social que ha cobrado en los últimos años el ámbito paralímpico.
Más cercano en su filosofía al Beach Handball que al balonmano tradicional, en tanto que su objetivo es acercar la diversión del juego a los discapacitados y no tanto su aspecto competitivo, el Wheelchair Handball se basa en el espíritu del Fair Play y enfrenta a dos equipos de cinco jugadores en dos tiempos de veinte minutos. Si bien el reglamento creado por la European Handball Federation permite y fomenta la adaptación de las reglas a las necesidades de cada grupo específico de discapacitados, varias de sus reglas son de necesaria observancia para el correcto desarrollo del juego entre minusválidos, como el hecho de que, mientras un jugador utiliza sus manos para propulsar su silla, no pueda llevar la pelota entre sus rodillas, sino únicamente sobre su regazo.
Al margen de su versión más convencional, prácticamente un calco adaptado del balonmano estándar, las normas del Wheelchair Handball contemplan dos variantes del juego. En la primera se coloca una pirámide en lugar de la portería y los dos equipos se enfrentan tratando de hacer rebotar la bola contra la misma y que dicho rebote sea atrapado por un miembro de su mismo equipo, lo cual equivale a la consecución de un tanto, o bien se cubre la portería con un muro con agujeros como los que se utilizan para entrenar los tiros y se computan tanto los puntos por rebote como los obtenidos haciendo pasar la pelota por cualquiera de los orificios del mismo. La segunda variante, más interesante desde el punto de vista de la integración de los discapacitados, propone que los dos equipos que se enfrenten sean mixtos, y que de sus seis integrantes tres sean minusválidos; a fin de no desplazar en el curso del juego a los discapacitados, para que un gol sea válido, en el ataque en que se materializa deben realizarse al menos dos pases a los jugadores en silla de ruedas, y si es uno de ellos el que acaba metiendo el balón en la portería el equipo obtiene una puntuación doble.
El completo palmares del joven regatista mallorquín Hugo Ramón (Palma de Mallorca, 1985), quien con sólo veinte años logró completar su primera travesía Atlántica, le valió en 2005 el ser reconocido como mejor navegante español del aquel año. Carismático y emprendedor, Ramón compagina su exitosa trayectoria deportiva con un proyecto de claro ascedente social, la Milla Solidaria, mediante el cual pretende difundir y potenciar la labor de la Asociación de Padres de Niños de Cáncer de Baleares. Fundada en 1987, las actividades de la Aspanob están encaminadas al soporte de los enfermos de cáncer de entre 0 y 18 años y a sus familias, tratando de suplir las carencias que origina en el seno de una familia el diagnóstico de un cáncer infantil. Su actividad, basada en el desarrollo de programas de apoyo y ayuda y en la organización de actividades lúdicas, se ha ido incrementando durante sus catorce años de historia, y en la actualidad más de 390 niños y niñas y sus respectivos entornos familiares se benefician de su trabajo.
La convergencia entre Hugo Ramón y la Aspanob se produce en 2006, cuando ambas partes se embarcan en la aventura de la Milla Solidaria: esta iniciativa pretende que, en el curso de las 4.300 millas que Ramón recorrerá a bordo del velero Emotion Sailing Team-Aspanob a lo largo del año, la sociedad tenga la oportunidad de conocer y contribuir a la causa solidaria de la Asociación balear. Mediante esta pionera join venture, Ramón conseguirá el doble objetivo de sacar adelante su proyecto deportivo y ayudar a los enfermos de cáncer de Baleares por cada milla que avance en su embarcación, la cual supondrá una donación de 40 euros a cargo de un particular o bien de una empresa. La adquisición por parte de una entidad de más de 500 millas, asimismo, garantizará la presencia de marca de la misma en el velero de Ramón, un trato preferencial dirigido a los principales avaladores de la iniciativa.
El calendario de regatas de clase Mini para 2006 que permitirá a Hugo Ramón cubrir las 4.300 millas que bautizan a su proyecto solidario se reparte principalmente en cuatro citas: las francesas Mini Fastnet, Open Demiclé y Les Sables d’Olone-Azores, y la española Mini Barcelona. En las dos primeras, el navegante mallorquín participará junto a su padre, Gabriel Ramón, mientras que las dos últimas las realizará en solitario. La travesía entre Les Sables d’Olone y el archipiélago de las Azores resulta especialmente exigente, puesto que en sus más de 2.000 millas de recorrido los navegantes no pueden recibir ninguna asistencia del exterior.
Pero, en paralelo a su vertiente deportiva, la implicación de Hugo Ramón en la difusión de las actividades de la Aspanob se completa con varias actividades de soporte paralelas, tales como conferencias impartidas por el navegante entre jóvenes en edad escolar. Estas charlas, impartidas en el Real Club Náutico de Palma, han acercado la realidad de los enfermos infantiles de cáncer a más de mil jóvenes de las Islas Baleares hasta la fecha.
Según se presenta en su web oficial, el torneo Handbal Help Cup ofrece a jóvenes de todo el mundo la participación en un certamen de balonmano, abierto a equipos de chicos y chicas de entre 10 y 18 años, en el marco de la secular ciudad de Havlickuv Brod, en el centro de la República Checa. Una pista artificial, situada en el centro de la villa, que dispone de un aforo para 2000 espectadores, es el escenario de todos los encuentros que se disputan durante cinco días del mes de agosto. En el terreno estrictamente deportivo, el torneo pretende reunir a la crema y la nata de los jóvenes talentos del balonmano y a las estrellas del mañana.
Este festival sirve a la integración social en dos formas. En primer lugar, porque todos los beneficios del torneo se destinan a cubrir necesidades financieras, tecnológicas o infraestructurales de asociaciones de niños y de adultos con discapacidades físicas o intelectuales que, anualmente, la propia organización selecciona. En segundo, porque sirve como plataforma privilegiada de divulgación de la necesidad de igualdad de oportunidades a un importante número de jóvenes de distintos países que, con su mera participación, ya se convierten en protagonistas de una acción social concreta en beneficio de la eliminación de barreras.
Al frente del equipo gestor de Handball Help Cup, están tres personas con gran sensibilidad hacia la igualdad de oportunidades: Pável Klempir, el director general, Pável Bek, mánager del programa cultural y Jan Zdrahal, mánager del programa de eventos sociales. Los dos últimos son personas con discapacidad física que, en la web del torneo afirman: “el auténtico problema no es tener una discapacidad, sino no tener una oportunidad real. Gracias a los participantes, los mánagers con discapacidad de la Handball Help Cup, tenemos una gran oportunidad.”
Además de los encuentros diarios, la organización prepara y coordina un completo programa cultural que incluye conciertos, representaciones teatrales, partidos de exhibición y seminarios a cargo de entrenadores y jugadores profesionales en activo o retirados. Atendiendo al palmarés, 126 equipos de toda Europa, así como representantes africanos y asiáticos, han participado en las ediciones celebradas hasta el momento. Además, el evento está apadrinado por el club de balonmano local, el TJ Jiskra, uno de los principales clubes de la República Checa, que además desarrolla una notoria labor de integración de personas con discapacidad en sus cargos directivos.