Racismo

Creado el 28-07-2008 [Marginalidad, Irlanda, Racismo, Rugby]

Por tratarse de una de las disciplinas deportivas más severas físicamente, y por estar asociada erróneamente en el imaginario colectivo a fuertes golpes y peleas entre jugadores, el rugby ha tenido tradicionalmente una implantación escasa entre las capas más jóvenes de la sociedad incluso en los países en los que se sigue con mayor fervor este deporte de raíz británica. En un intento de paliar este déficit, por un lado para fomentar su práctica pero también para suavizar los prejuicios asociados a la misma, Mini Rugby nace como una iniciativa de la Irish Rugby Football Union dirigida a brindar un marco estructural y normativo a la práctica del rugby entre los chicos y chicas de entre ocho y doce años. Aprovechando esta oportunidad de asociar valores y deporte, la iniciativa da una vuelta más de tuerca al fijar a través de ese marco normativo unos criterios de participación e inclusión que hagan accesible la práctica del rugby a chicos y chicas de todo origen y condición, lo cual brinda una dimensión social extra a la iniciativa.

Por citar algunos de los mensajes a favor de la inclusión que incorpora el decálogo para la práctica del Mini Rugby, el código para jugadores se inicia con la siguiente norma: juega para divertirte y para formar parte de la familia del rugby. A continuación, el mismo documento pone de manifiesto la importancia del trabajo en equipo, una máxima aplicable dentro y fuera del campo de juego, y rompe una lanza a favor de la no discriminación de los oponentes destinada a evitar el reprobable y tristemente actual fenómeno del bullying. En líneas generales, el código para los jugadores promueve también los valores familiares, la humildad y la deportividad.

En paralelo a este código dirigido a los jóvenes jugadores y jugadoras, la iniciativa Mini Rugby plantea tres códigos más dirigidos a los padres, entrenadores y aficionados con los cuales el programa refuerza su dimensión social. En el primero se pone de manifiesto que los padres han de dar ejemplo a sus hijos, y que por tanto han de saber transmitirles valores como el respeto al adversario –aplaudiendo, por ejemplo, las acciones más acertadas del equipo rival–, la deportividad –acatando con compostura las decisiones arbitrales–, o la importancia de usar un lenguaje adecuado y de promover los valores del trabajo en equipo. Asimismo, los entrenadores han de asumir y actuar en consonancia con su responsabilidad sobre los jóvenes jugadores y jugadoras, evitando hacer diferencias que fomenten la exclusión social y transmitiendo a sus alumnos que, en definitiva, el rugby es un entretenimiento en el que la victoria o la derrota no son nunca lo fundamental. Por último, el código para aficionados apela a uno de los valores más interesantes desde el punto de vista social que suscitan los deportes: el orgullo por el propio club, entendido como un afecto que se debe enaltecer sin incurrir en acciones deshonestas, violentas o abusivas.

Estas y otras normas, muchas de ellas centradas puramente en el correcto desarrollo del juego, se recogen en un código ético realizado expresamente para la modalidad infantil del rugby que la iniciativa Mini Rugby pretende promover. Para asegurar la adhesión a las mismas de los equipos que deseen competir en torneos o ligas, la Irish Rugby Football Union facilita a través de su página web una declaración de intenciones que debe ser firmada por los cuatro colectivos de participantes que convergen en la competición y que hemos citado anteriormente: jugadores, entrenadores, padres y espectadores.

Creado el 30-06-2008 [Marginalidad, Fútbol, Irlanda, Racismo]

A mediados de junio de 2007, la Asociación de Futbolistas de Irlanda (FAI) hizo público el lanzamiento de un Plan Intercultural destinado a la prevención de las actitudes racistas y xenófobas tanto dentro como fuera de los terrenos de juego, en un intento de contribuir a la plena integración de todas las capas que integran la sociedad irlandesa.

La base conceptual de esta novedosa acción contra el racismo se haya en un dato revelador: aproximadamente el diez por ciento de la población que reside actualmente en la República de Irlanda es de nacionalidad no irlandesa, una proporción que además se ha doblado en los últimos años. En paralelo a este rápido crecimiento, lamentablemente, también se han generalizado entre la población las actitudes racistas y de discriminación social, una corriente que ha encontrado un poderoso canal de difusión en los deportes masivos –sobre todo en el fútbol–, pero que también está presente diariamente en la cotidianeidad de las calles de los pueblos y ciudades irlandesas.

Paul McGrath, ex futbolista internacional absoluto por Irlanda, fue el encargado de presentar y promover el Plan Intercultural de la FAI a partir de cuatro ejes principales: combatir el racismo en el fútbol, promover la participación en el mismo de las minorías étnicas y culturales, desarrollar una cultura del fútbol como elemento dinámico y globalmente competitivo y, finalmente, contribuir al proceso de integración social de los recién llegados a Irlanda. La elección de McGrath como cabeza visible del proyecto no atendió únicamente a su condición de celebridad nacional, sino también a su propio historia de superación, en tanto que Paul, de madre irlandesa y padre nigeriano, sufrió el racismo en su propia carne durante una dura niñez que transcurrió entre orfanatos.

A partir de los cuatro ejes citados anteriormente, el programa contempla diversas acciones. En primer lugar, la adhesión y promoción por parte de la FAI del 10-point plan promovido por la FIFA, un decálogo de diez puntos creado en 2002 para la superación de las actitudes racistas en el contexto futbolístico. En segundo, el estudio en profundidad del peso del racismo entre las hinchadas de los equipos irlandeses y el desarrollo de acciones destinadas a minimizarlo, tales como la difusión de unas normas lingüísticas apropiadas para abordar la diversidad cultural y racial, la revisión de las medidas de seguridad de los campos de fútbol, el endurecimiento de las sanciones a jugadores por el uso de insultos racistas, etcétera. A continuación, el programa y sus máximas se trasladaron, en primer lugar, a los equipos de la liga irlandesa y, en segundo, a los socios y aficionados de los mismos, en un intento de sumar esfuerzos en la lucha compartida por la deportividad y el respeto a la diversidad en el contexto del deporte rey. En paralelo a esta función de lobby, la FIA desarrolló en el marco del programa numerosas acciones para acercar el fútbol a las comunidades más pobres de la sociedad irlandesa o a colectivos habitualmente olvidados, una tarea en la que de nuevo se volvió a implicar a los clubes de la Eircom League.

En el diseño de esta iniciativa, la FAI identificó e involucró a stakeolders clave, incluyendo a entidades con un ámbito de acción colidante al del Plan Intercultural tales como Show Racism the Red Card, Sport Against Racism in Ireland, el Comité Consultivo Nacional de Racismo y Multiculturalidad o el Ministerio de Justicia, Igualdad y Reforma Legal. Este último, además, proveyó de fondos a la campaña. Por último, cabe destacar que esta iniciativa de la FAI no es una acción aislada en el ideario de la asociación, sino que la entidad ya había mostrado su interés por mejorar la cohesión social a través del fútbol al crear dentro de su organigrama la figura del Coordinador Nacional de Interculturalidad, una competencia que muy pronto integrarían en sus estructuras otras asociaciones irlandesas y del ámbito internacional.

Creado el 15-01-2008 [Marginalidad, Fútbol, Irlanda, Racismo]

Sport Against Racism Ireland (SARI) es una organización no lucrativa cuya misión es la de apoyar y promover la integración cultural y la inclusión social a través del deporte. Su constitución formal se remonta a julio de 1997, como respuesta directa al aumento de ataques de índole racista por parte de unos pocos pero significativos estratos de la población irlandesa.

Las actividades de SARI responden siempre a cuatro preocupaciones básicas: En primer lugar, la generación de eventos culturales y deportivos que unan a personas de diferentes culturas y orígenes. En segundo, promover actitudes positivas hacia las personas provenientes de etnias y culturas diferentes a la propia de Irlanda. En tercer lugar, ejercer de lobby ante las administraciones públicas con objeto de que adopten medidas antiracistas e incluyan prácticas de inclusión en sus políticas. En cuarto y último lugar, trabajar con clubes deportivos locales promoviendo el que concedan la oportunidad de entrenar, jugar y competir a cualquier individuo con independencia de cuestiones raciales, religiosas o culturales.

Desde 1997 hasta 2007 se han celebrado once ediciones del “Inter-Cultural Soccer Fest”, o Festival Intercultural Anual de “Fútbol 7”, un evento de dos días cuya misión fundamental es la de unir alrededor de la competición a equipos formados por personas residentes en Irlanda y provenientes de diversos países, así como a equipos locales de toda Irlanda. Todos ellos disputan un equilibrado campeonato en busca de la SARI Cup, trofeo que reconoce al mejor equipo del torneo.

Datos publicados en Internet por el “Diversity Ireland”, la agencia gubernamental encargada de desarrollar el Plan Nacional de Acción contra el Racismo en Irlanda, indican que ésta concedió una subvención de 10.500 euros al Inter-Cultural Soccer Fest en 2005. Por otro lado, Frank Buckley, uno de los fundadores de la entidad, cifraba en 5.000 a los deportistas que habían participado en las primeras 10 ediciones del torneo y en 25.000 a las personas que habían presenciado los encuentros.

La edición de 2007 se celebró en las instalaciones de Garda y Camogie, en el Phoenix Park de Dublín e implicó a un total de 48 equipos masculinos de jugadores que, viviendo en Irlanda, representan a países de todo el mundo, incluyendo a Brasil, Polonia, Reino Unido, Italia, Somalia, China, Rumanía, Nigeria, Costa de Marfil y Mongolia, además de los propios equipos de nacionales irlandeses.

Igualmente, desde 2006 se celebra la versión femenina del torneo, la cual pudo congregar a 8 equipos de Irlanda y el Reino Unido. Así mismo, en los últimos años se iniciaron las competiciones en categorías infantiles (sub-12 y sub 14) para niños y niñas.

A lo largo del fin de semana en que transcurre la competición, múltiples ofertas lúdicas y culturales se ofrecen en el entorno de las canchas y pistas de fútbol, con objeto de proporcionar entretenimiento y un clima de auténtico festival a todos los participantes, a sus familias y a los espectadores al evento. Juegos infantiles, talleres artísticos, conciertos y cursos de baile callejero, entre otras muchas propuestas siempre de marcado cáliz multicultural, tanto irlandesas como foráneas, son organizadas a lo largo de todo el fin de semana de forma gratuita para los participantes.

Creado el 10-01-2008 [Fútbol, Irlanda, Racismo]

Sport Against Racism Ireland (SARI) es una organización no lucrativa cuya misión es la de apoyar y promover la integración cultural y la inclusión social a través del deporte. Su constitución formal se remonta a julio de 1997, como respuesta directa al aumento de ataques de índole racista por parte de unos pocos pero significativos estratos de la población irlandesa.

Dentro de la programación de actividades deportivas para el año 2007 destaca la realización de un programa de torneos deportivos escolares desarrollado en marzo de 2007 en la localidad de Tallaght, en la región de Leinster.

Dicha actividad consistió en una competición de “Fútbol 5” de un solo día en el que participaron equipos provenientes de las escuelas de Sion Hill, en Blackrock, St. Joseph’s, en Crumlin y St. Joseph’s en Tallaght.

El foco temático de la actividad era el de poner en valor, entre los escolares participantes, los mensajes de la Semana Internacional Contra el Racismo promovida por las Naciones Unidas y del Año Europeo de por la Igualdad de Oportunidades promovido por la Unión Europea. Un total de 60 alumnos participaron en las competiciones, en el “National Basketball Arena”, de Tallaght.

A pesar de que las expectativas iniciales de participación eran algo más amplias (SARI había manifestado su confianza en implicar a 10 escuelas unas semanas antes del torneo), la entidad se dio por satisfecha, al entender esta actividad como una prueba piloto en el lanzamiento de una nueva iniciativa de trabajo para las escuelas de todo el país. “Integrating Schools Through Sport Project”, es el nombre genérico del proyecto, el cual esperan desarrollar en los próximos años en diferentes ámbitos locales.

Destaca, por lo anecdótico, el origen de esta actividad. Según la prensa irlandesa, fue un alumno de la escuela St. Joseph’s de Tallaght llamado Ian Nolan quien, junto con un grupo de compañeros, decidió organizar en su propia escuela un torneo de marcado valor anti-racista, como parte del currículo de una asignatura en la que el estudiante estaba involucrado. Acudió a SARI solicitando su ayuda y guía en este menester y captó totalmente la atención de la entidad.

Así pues, lo que partió de la imaginación de un joven, pasó a formar parte del plan estratégico de SARI para los siguientes años, en un intento de implicar a escuelas de toda Irlanda en su actividad de promoción de la igualdad racial y de la integración social.

Las expectativas que SARI manifiesta para el medio plazo son las de conseguir la implicación de un número significativo de escuelas que sean capaces de albergar sus respectivos torneos futbolísticos de un día, los finalistas de los cuales puedan encontrarse y competir en una suerte de final nacional, representando a cada escuela.

Una de las preocupaciones manifestadas por los responsables de SARI es la de mantener contactos con diversas agencias gubernamentales con objeto de conseguir el necesario apoyo financiero para sostener la iniciativa.