Alemania

Creado el 30-08-2007 [Marginalidad, Fútbol, Alemania]

Los objetivos de la iniciativa Streetfootball for Tolerance (Fútbol callejero para la Tolerancia) son reducir las barreras sociales e imaginarias que separan a los distintos sectores de población juvenil de la ciudad alemana de Brandenburgo a través de la práctica del deporte rey en su modalidad más urbana. Esta labor de promoción de la co-existencia civil, un requisito sine qua non para la superación de las diferencias entre grupos sociales en las sociedades modernas, se realiza mediante un modelo de coordinación interinstitucional e intersectorial que toma al fútbol como eje por diversas razones. En primer lugar, esta disciplina deportiva goza de un gran atractivo para distintos grupos de edades, sexos y status residenciales y socioeconómicos. Asimismo, las pasiones y emociones que genera su práctica favorecen la libre autoexpresión, en especial la de los miembros de sectores habitualmente reprimidos. Por último, también cabe destacar las ventajas infraestructurales del fútbol callejero, que sólo requiere poner en juego un balón y delimitar las áreas que harán las funciones de porterías, y que se trata, indiscutiblemente, de una disciplina en la que prima el trabajo de equipo sobre el rendimiento individual, y en la que se valora la complementariedad de roles –o, en otras palabras, la diversidad–.

Lanzado en marzo de 2000 y enfocado a jóvenes de entre 10 y 25 años de las capas medianas y bajas de la población de la ciudad, la principal acción del proyecto Streetfootball for Tolerance fue crear una red local de equipos y fomentar la competición entre ellos guiada por la idea de deportividad. Tomando el valioso know-how de experiencias previas en el mismo ámbito realizadas con éxito en Colombia y en otras áreas geográficas de Alemania, el trabajo del programa se inició involucrando a las escuelas en su desarrollo, de modo que distintos centros educativos de Brandenburgo animaron a sus alumnos a formar equipos. En esta primera instancia del proyecto resultó un excelente dinamizador la proximidad en el tiempo del Mundial de selecciones de Alemania 2006.

Una vez constituidos los equipos (alrededor de cincuenta en la primera experiencia), a cada uno se le asignó una nación a la que respaldar y, gracias a la colaboración de las distintas embajadas, se impartió a los participantes un módulo educativo sobre los países que cada escuela representaba. El objetivo de esta asociación equipo-país fue dar una lección valiosa sobre diversidad cultural a los jóvenes participantes del programa, en oposición a las actitudes xenófobas que a menudo parten de un total desconocimiento del mundo que rodea a los chicos y chicas racistas. La actividad culminó en el campeonato del mundo simulado entre equipos de fútbol callejero, el cual se saldó con un alto índice de participación y rubricó el gran éxito educativo de la iniciativa.

En paralelo a esta actividad, que cubría las edades comprendidas entre los 10 y los 12 años, el programa también favoreció el encuentro intercultural en el campo de juego de jóvenes de hasta 29 años, a quienes se les brindó la equipación e infraestructura necesarias para poder enfrentarse deportivamente y sacar lo mejor de sí mismos en aras de una victoria limpia y merecida.