Reino Unido

El británico Miles Hilton-Barber empezó a perder visión a la edad de 21 años por causa de una enfermedad genética, y en sólo nueve años se quedó completamente ciego. Para afrontar esta dura circunstancia, Hilton-Barber decidió convertir su historia de vida en un ejemplo de superación, de modo que su experiencia sirviera a otros invidentes y discapacitados para afrontar con entereza y buen ánimo las dificultades con las que se miden a diario los integrantes de dichos colectivos. El principal ámbito desde el que Miles ha desarrollado esta labor ejemplar –en ocasiones imbricada con la recaudación de fondos para diferentes causas benéficas– es el de los deportes de aventura, un terreno tradicionalmente vetado para las personas discapacitadas.

La primera sinergia entre la aventura y el impulso a la inserción social de los discapacitados promovido Hilton-Barber se produjo en 1999, cuando, a sus cincuenta y cuatro años de edad, el británico completó con éxito la más dura de las rutas a pie del calendario internacional: el Maratón des Sables, que comprende una travesía de doscientos cuarenta kilómetros a través del desierto del Sahara a temperaturas de hasta 48 grados centígrados. Sólo un año después, Hilton-Barber acometió un reto aún mayor en compañía de su inseparable guía y amigo Jonathan Cook, y se convirtió en la primera persona invidente en alcanzar una altura de 5.334 metros en su ascenso al Kilimanjaro, la montaña más alta de África. Todavía en 2000, remataría su póquer de hazañas con el ascenso al europeo Mont Blanc y con su travesía de 400 kilómetros a través de la Antártida.

Entre 2001 y 2002, Miles Hilton-Barber tomó parte en pruebas tan severas como una maratón de once días a través de China –en la que cruzó una porción del desierto del Gobi y escaló una montaña tibetana de más de 3.650 metros de altura–, el ascenso al Ben Nevis, el pico más alto del archipiélago británico, o una travesía de doscientos kilómetros que cruzó el desierto de Qatar y le convirtió de nuevo en un hombre récord. En 2003, Miles formó parte del conocido proyecto Around the World in Eighty Ways, una vuelta al mundo de noventa y tres días de duración en que una expedición de tres aventureros discapacitados cruzó un total de quince países en una circunvalación de más de sesenta mil kilómetros a bordo de ochenta medios de transporte diferentes. La entusiasta acogida por parte del público y de los medios de este último proyecto en favor de la inclusión favoreció el nombramiento de Miles Hilton-Barber como Persona del año en el ámbito del deporte alternativo, un prestigioso galardón otorgado con carácter anual por la cadena británica BBC Radio 5.

2003 fue también el año en que Hilton-Barber inició su imparable historial de hazañas aéreas convirtiéndose en el primer invidente en cruzar el Canal de la Mancha a bordo de un avión ultraligero, y sólo un año más tarde fue el primer británico en alcanzar una altura de 6,19 kilómetros en una aventura de máximo riesgo en que las temperaturas de -55 grados llegaron a congelar sus instrumentos de cabina. Pero su mayor logro aeronáutico fue la ruta de 21.500 kilómetros entre Londres y Sydney que, por espacio de cincuenta y cinco días, realizó en 2007 a bordo de un ultra ligero, un hito sin precedentes que fue posible gracias a una puntera tecnología de pilotaje por voz y a la inestimable ayuda de su copiloto, Richard Meredith. En paralelo a estas aventuras de altura, Hilton-Barber también ha protagonizado en los últimos años retos deportivos de buceo, rápel o bobsleigh, disciplinas sin secretos para un aventurero que ha cimentado su carrera en planteamientos tan brillantes como este, recogido en su página web personal: «los únicos límites que existen en nuestras vidas son los que nosotros mismos aceptamos».

Creado el 18-12-2007 [Reino Unido, Discapacidad, Danza]

Fundada en Londres por Celeste Dandeker y Adam Benjamin en 1991, CandoCo fue la primera compañía de danza contemporánea británica en integrar en su elenco a personas con y sin discapacidades físicas. En su intento de hacer de la danza una disciplina artística inclusiva para todas las personas, la iniciativa pronto adquirió una gran notoriedad gracias al gran apoyo de la prensa, el público y los ámbitos educativo y de la danza, un inmejorable punto de partida que condujo a la compañía a girar extensamente por el Reino Unido y el extranjero ya en sus primeros compases. De este modo, a la altura de 1998, las producciones de CandoCo atraían a un volumen de público superior a las 16.000 personas sólo en su país de origen, y sus espectáculos se representaban en cuatro continentes en el contexto de extensas giras internacionales.

Los más de treinta espectáculos producidos por CandoCo desde que la coreografía For Starters diera el pistoletazo de salida a la aventura imaginada por Dandeker y Benjamin en 1991 le han merecido a la compañía no sólo el aplauso incondicional del público y la crítica, sino numerosos galardones. Entre ellos, cabe citar los prestigiosos Time Out Performance Award de 1992 y 2003, el premio al mejor espectáculo de danza del International Theatre Institute de 2004, el Arts Council Breakthrough Award a la excelencia y la innovación de 2001 o el Barclay’s New Stages Award de 1995.

Pero más allá de su actividad corriente como compañía de danza –enriquecida por el trabajo de coreógrafos de prestigio de la talla de Emilyn Claid, Javier de Frutos o Stephen Petronio, que alejan a sus producciones del ghetto habitual del arte hecho por y para discapacitados–, la labor de CandoCo ha ido aún más lejos en su cruzada a favor de la inclusión, capitalizando el interés suscitado por sus espectáculos y giras para desarrollar un novedoso programa educativo. Con carácter anual, dicho programa pretende cruzar las experiencias y conocimientos de los bailarines de la compañía con las de jóvenes, profesores, trabajadores sociales, fisioterapeutas y otros bailarines y coreógrafos, en un diálogo que persigue no sólo la difusión de la danza, sino también el derrocamiento de los tópicos acerca de los discapacitados y la mejora en las condiciones de vida de dicho colectivo dentro y fuera de los escenarios.

Integrada en la actualidad por un grupo de siete bailarines y bailarinas de todo el mundo y por una plantilla de nueve profesionales de reconocido prestigio en el ámbito de la danza –encabezada por el brasileño Pedro Machado y el noruego Stine Nilsen en funciones de directores artísticos–, CandoCo mira al futuro con optimismo. Entre sus más recientes éxitos cabe citar el estreno de And who shall go to the Ball? una coreografía de Rafael Bonachela creada al alimón con el músico Scott Walker, figura clave en el ámbito de la música de vanguardia y estrella pop durante la década de 1960 al frente del conjunto vocal The Walker Brothers.

Por lo que respecta a su financiación, la compañía cuenta con la ayuda de varias entidades que dan apoyo a su misión más allá de la recaudación generada por sus giras y espectáculos: se trata del Arts Council inglés, el National Express Group PLC, la Lotería Nacional británica, el prestigioso British Council, ASPIRE y el Learning and Skills Council.

Creado el 13-12-2007 [Vela, Reino Unido, Discapacidad]

La británica Hillary Lister sufrió en su pubertad una enfermedad neurodegenerativa que le fue limitando el uso de su cuerpo hasta llegar a una situación de cuadraplegia, que comparte en la ciudad de Canterbury con su familia: su marido y su perra Labrador. A pesar de reconocer haberse sentido tentada a poner fin voluntario a su vida en alguna ocasión, Hillary ha presentado siempre batalla a su empeoramiento físico en la mitad más reciente de su vida.

Fue en 2003 cuando una irrupción en el mundo de la vela le proporcionó un renovado ímpetu y ocasionó una transformación de la vida de esta mujer. Tal es así que, dos años después, en agosto de 2005, Hillary Lister fue la primera persona cuadraplégica en atravesar el Canal de la Mancha en solitario, desde Dover hasta Calais, tras seis horas de navegación. Su barco, un Artemis 20 denominado “Malin”, fue acondicionado para integrar un sofisticado sistema de guiado y navegación que emplea novedosas tecnologías de movilidad para personas con discapacidades motoras severas. Se trata del sistema “sip and puff” (literalmente, “sorber y soplar”) basado en un mando central accionado por la boca del navegante, el cual, a la vez, se integra en un casco muy ligero situado en su cabeza. De esta manera, el piloto puede ejecutar las maniobras precisas, controlando las velas y el timón por medio de soplidos y aspiraciones sobre unos tubos de control que convierten las señales en órdenes electrónicas concretas. Con mucha pericia, Hillary fue capaz de superar una travesía de elevada dificultad, dadas las condiciones de turbulencia marina que suelen esconder las aguas del Canal. En aquel momento, su gesta tuvo mucha repercusión mediática y Hillary no se cansó de explicar que “el desafío del canal realmente salvó mi vida. Navegar me da una sensación de libertad que pensé haber perdido para siempre”. La compañía británica Pindar, de comunicaciones y servicios, patrocinó la aventura.

Igualmente, Hillary decidió emplear su notoriedad y la de sus proyectos para ayudar a otras personas con discapacidad e intentar cambiar la visión que tiene la sociedad de los ellas. Uno de sus objetivos concretos desde entonces es el de recaudar fondos para que las personas con discapacidades puedan practicar la vela deportiva. Hillary está acompañada de un equipo de personas que la ayudan en su preparación técnica y mental para el deporte náutico. Su reto en los meses venideros consiste en una navegación en solitario alrededor de las Islas Británicas, prevista para el verano de 2008. El recorrido se piensa realizar en navegaciones cortas y cercanas a la costa de un día de duración. Al final de cada jornada, su equipo registrará sus coordenadas finales por medio de un GPS, de manera que, al día siguiente, pueda retomar su travesía desde el mismo punto geográfico donde lo dejó en el precedente. La duración estimada del proyecto desarrollado en esta modalidad es de entre tres y cuatro meses, dependiendo de las condiciones meteorológicas. El viaje le permitirá a Lister navegar el Mar del Norte, el Mar de Irlanda, el Canal de la Mancha y el de Caledonia. El proyecto náutico y deportivo se complementará con un complejo programa social que aprovechará la estancia del equipo en las distintas ciudades del litoral británico, tanto en Inglaterra, como en Escocia, Irlanda, Irlanda del Norte y Gales. En cada puerto se promoverá el encuentro y la ocasión de convivencia de la población local con la deportista.

Creado el 29-11-2007 [Reino Unido, Discapacidad, Escalada]

La vida del galés Tom Whittaker, relacionada a muy temprana edad con la escalada, dio un giro de ciento ochenta grados en 1979 cuando un vehículo descontrolado colisionó con su coche causándole una severa lesión que condujo a la amputación de su pie derecho y a la extracción de la rótula de la misma pierna. Su espíritu de superación y el recuerdo imborrable de su paso por cimas tan emblemáticas como el Monte McKinley en Alaska o el europeo Matterhorn hicieron que, superadas las primeras instancias de su larga recuperación, Whittaker se reencontrara con la montaña mediante la creación en 1981 del Cooperative Wilderness Handicapped Outdoor Group. De la fundación de ese grupo de apoyo a deportistas discapacitados en adelante, Tom empezó a madurar el que sería el hito deportivo que inscribiría su nombre en la historia de la escalada para siempre: el ascenso al Everest que completó con éxito en 1998.

Para coronar esta descomunal y severa cima –la más alta del planeta, con 8.848 metros de altura–, Tom necesitó tres intentos. En el primero, en 1989, una dura tormenta quitó la vida a cinco de sus compañeros de ascensión y forzó su retorno al campamento base; el segundo, en 1995, se frustró a escasos 1.500 metros de la cima, lo cual supuso una dura prueba psicológica para Whittaker. Pero, a pesar estas traumáticas experiencias, en 1998 la convicción de Tom en el éxito de su tercera acometida era total: como muestra de su fe en el proyecto, él mismo escogió a sus compañeros de ascenso, se encargó de gestionar la financiación de la expedición, y enroló en la misma a un equipo de filmación con el que recoger su aventura en imágenes. Su entusiasmo y tesón quedaron plenamente justificados el 27 de mayo de ese mismo año, fecha en que coronó la cima del Everest y pasó a la historia como el primer discapacitado en dejar impresa la huella de su pie ortopédico en el punto más alto del planeta. El triunfo de la expedición en el terreno deportivo se trasladó muy pronto al ámbito del márketing y la comunicación, y el documental de la CBS «A Footprint on Everest» (en inglés, Una pisada en el Everest) se alzó con el prestigioso Telly award y cosechó un gran éxito de público y crítica.

Al término de su aventura en el Everest, Whittaker se propuso seguir haciendo historia y convertirse en el primer discapacitado en alcanzar las cimas de las denominadas Siete Cumbres, los más altos picos de los cinco continentes –Aconcagua (Sudamérica), Elburus (Europa), Kilimanjaro (África), Kosioka (Australia), McKinleyy (Norteamérica), Vinson (Antártida) y el ya coronado Everest (Asia)–. Completado en el curso de cuatro años, de 2000 a 2004, este enorme reto fue dirigido por Whittaker hasta en su más mínimo detalle, y el propio Tom articuló a través de su página web la atención a los medios y la estrategia de patrocinio que hizo posible la aventura.

En paralelo a estas proezas deportivas, que han convertido a Whittaker en un nombre de referencia en el ámbito del deporte adaptado, Tom dio continuidad a su labor solidaria al frente del Cooperative Wilderness Handicapped Outdoor Group creando la organización no-gubernamental Wind Horse Legacy, cuyo fin fundacional es identificar y dar apoyo a iniciativas o programas que favorezcan la integración social y la mejora en la calidad de vida de las personas discapacitadas.