Paz
La filosofía de Right to Play, una de las entidades internacionales punteras en el uso del deporte como herramienta de integración y desarrollo social, se basa en la firme creencia en que el derecho a jugar de los niños y niñas, negado a menudo en las comunidades más desfavorecidas del planeta, está directamente relacionado con el ulterior desarrollo de las personas y de los grupos humanos. Los orígenes de Right to Play se remontan al movimiento creado a iniciativa del Comité Olímpico Internacional bajo la denominación de Olympic Aid, el cual nace en 1992 con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno de Lillehammer. Esta iniciativa, respaldada por embajadores provenientes del ámbito del olimpismo –en su mayoría deportistas de prestigio y carisma contrastados–, se dedicó en una primera etapa a recaudar fondos para diversos programas humanitarios, pero, de 2001 en adelante, y tras recibir un renovado impulso en 2000 con motivo de los Juegos Olímpicos de Sydney, se constituyó como organización no-gubernamental y empezó a desarrollar programas propios que exploraban las sinergias entre deporte y desarrollo en escenarios azotados por guerras, situaciones de pobreza extrema o terribles enfermedades. La definitiva transición del Olympic Aid a Right to Play se produce en 2003 para expandir su cuerpo de embajadores más allá de los confines del olimpismo y abarcar el deporte de elite en su sentido más amplio.
En la actualidad, Right to Play cuenta con una extensa red de delegaciones territoriales –Noruega, Suiza, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, China, Canadá y los Emiratos Árabes Unidos–, y trabaja en veintitrés países de África, Oriente Medio y Asia. Los programas desarrollados por la entidad se encuadran en cuatro ámbitos de actuación: el impulso a la educación y al desarrollo de niños y jóvenes, la prevención de enfermedades y la promoción de la salud, la prevención de conflictos y la transmisión de la cultura de paz, y el desarrollo de comunidades. El apoyo a los programas de la entidad de deportistas de la talla del ciclista estadounidense Lance Armstrong, el nadador australiano Ian Thorpe o el baloncestista español José Calderón, por citar a una pequeña representación de su extensa lista de embajadores, ayuda a financiar programas de muy diversa naturaleza diseñados a medida de las comunidades o grupos a quienes pretende beneficiar, los cuales se llevan a cabo gracias al equipo de voluntarios y a la plantilla de la organización. Por citar algunos ejemplos, en 2005 Right to Play desarrolló un proyecto de un año de duración en Etiopía para acercar la práctica deportiva a niños y niñas discapacitados –muchos de ellos mutilados por los efectos devastadores de la guerra– bajo el lema Let’s Run Together (Corramos Juntos). También en Etiopía, pero en 2007, más de mil niños provenientes de seis orfanatos tuvieron ocasión de conocer al atleta etíope Haile Gebrselassie en un acto multitudinario destinado a prevenir el contagio del Sida. Con motivo del Día Internacional de la Paz, el 1 de noviembre de 2006 Right to Play organizó un festival en Tanzania para promover la paz y la concordia entre los pueblos, brindando la oportunidad a refugiados y alumnos de primaria de tomar parte en numerosas actividades deportivas y de ocio.
Right to Play cuenta con la colaboración de numerosas entidades del ámbito internacional, entre las que destacan numerosos Ministerios de Asuntos Exteriores, UNICEF, o el Bureau of Population, Refugees and Migration estadounidense. Sus aportaciones, sumadas a las donaciones a cargo de empresas y particulares, permiten a la entidad mantener su estructura y ampliar año tras año su ámbito geográfico de actuación.
El Peres Center for Peace es una asociación independiente, no gubernamental y sin ánimo de lucro fundada en 1996 por el Premio Nobel de la Paz y ex-primer ministro israelí Shimon Peres, cuyo principal cometido es crear infraestructuras de paz y reconciliación en Oriente Próximo para promover el entendimiento entre comunidades y el desarrollo socio-económico de la zona. Sus proyectos cubren un amplio espectro de actividades que incorpora a los ámbitos de la agricultura, la economía o la medicina, y entre ellos desarrolla numerosos programas basados en el deporte. El trabajo de la entidad en este frente se basa en la convicción de que el deporte es un estimulante ideal de la mente, el cuerpo y el espíritu de los más jóvenes, y por tanto un inmejorable catalizador para trasladar a las generaciones venideras los valores del trabajo en equipo, del respeto al adversario o de una vida saludable.
De entre los proyectos del Peres Center for Peace basados en el deporte, el de las Twinned Peace Sport Schools es quizás el de mayor envergadura e importancia. Iniciado en 2002, el programa persigue la reconciliación entre chicos y chicas israelíes y palestinos provenientes de comunidades desfavorecidas a través de un curso extra-curricular que fusiona el entrenamiento deportivo, la educación en la paz y el refuerzo escolar. Las disciplinas deportivas escogidas para los cursos son el fútbol y el baloncesto, por tratarse de dos deportes con gran aceptación en Israel y que se basan en la cultura de equipo. El programa se dirige a niños de entre 6 y 13 años y a niñas de entre 9 y 13, y el capital beneficioso que quiere trasladar a sus asistentes se resumen en los siguientes puntos: a) mayor entendimiento mutuo entre dos comunidades históricamente enfrentadas, b) comprensión de la riqueza de la diversidad cultural, c) mejor coordinación y agilidad físicas, d) promoción de la excelencia, e) mejora de la autoconfianza y f) refuerzo escolar.
En su primera edición, las Twinned Peace Sport Schools acogieron a ciento cuarenta alumnos repartidos paritariamente entre palestinos e israelíes, los cuales completaron una primera etapa formativa con clases extra-escolares celebradas tres o cuatro días por semana. Una vez concluida esta fase, los grupos formados durante la misma empezaron a reunirse aproximadamente cada tres semanas para llevar a cabo nuevas actividades –algunas promovidas por la propia iniciativa de los equipos–, y se reunieron también con motivo del Mini World Cup Tournament organizado por el Peres Center for Peace para defender los colores de Israel en un torneo internacional. También se organizaron encuentros coincidiendo con el Día Internacional de la Paz (21 de septiembre). El éxito indiscutible de la iniciativa la hizo crecer exponencialmente de 2002 en adelante, y en la actualidad se benefician de las escuelas Twinned Peace más de 1600 niñas y niños palestinos e israelíes, en lo que constituye ya todo un movimiento juvenil de pleno derecho que rompe una lanza en favor de la paz en Oriente Próximo.
A raíz de este éxito, en 2004 se lanzaron los Twinned Peace Kindergartens, una extensión del programa original dirigido a niños y niñas de entre 4 y 6 años que en la actualidad disfrutan más de 1000 palestinos e israelíes. Por la juventud de sus beneficiarios, el programa pone énfasis en el aprendizaje psicomotriz, el fomento de la cooperación entre niños, la disciplina y la autoconfianza, logrando inculcar en ellos una cultura de paz basada en los valores intrínsecos a todas estas lecciones combinadas con la práctica deportiva.
Nacida de la frustración del estadounidense de orígen israelí Ori Winitzer por la situación de contienda que atraviesa Oriente Medio, la iniciativa Soccer for Peace se planteó originalmente como un proyecto benéfico acotado en el tiempo en favor del equipo de fútbol juvenil de Neve Shalom/Wahat al-Salam, la única comunidad de Israel en la cual conviven pacíficamente judíos, musulmanes y cristianos. La excelente acogida de este proyecto piloto en 2005 motivó la continuidad de Soccer for Peace, y su establecimiento como organización sin ánimo de lucro, apolítica y laica, con sede en Nueva York. Su fin fundacional es conseguir la unidad de los jóvenes de los distintos bandos de los países en guerra a través de su pasión compartida por el fútbol; en la actualidad, los dos principales focos de actividad de la organización se encuentran en Israel y Escocia.
Desde sus inicios, Soccer for Peace ha intentado unir a los jóvenes árabes y judíos de Israel mediante la organización de campamentos de fútbol en los cuales, en paralelo a los programas de entrenamiento intensivos, sus participantes tienen la oportunidad de participar en sesiones de diálogo y en actividades sociales y educativas destinadas a fortalecer la relación entre chicos y chicas de los dos bandos enfrentados en la polarizada realidad socio-política israelí. Para dar continuidad a este proyecto, que en 2007 se celebró en la región de Wadi Ara, Soccer for Peace organiza, con posterioridad a los campamentos, ligas en que sus participantes pueden seguir relacionándose entre ellos y fortalecer sus lazos de amistad no sólo sobre el terreno de juego –en que los equipos son, por definición, mixtos–, sino mediante actividades de diálogo que pretenden fomentar las ideas de coexistencia, tolerancia y mutuo entendimiento entre culturas. De este modo, el gran activo de los programas de Soccer for Peace es su sólida base pedagógica y su continuidad en el tiempo, con una duración mínima de un año que permite realizar un intenso trabajo de concienciación entre sus jóvenes participantes.
Por lo que respecta a la actividad de la entidad en Escocia, esta se centra en el Meadowbank Community Football Club, en activo desde 2003 y recientemente incorporado a Soccer for Peace. Este club abre sus puertas a los colectivos de inmigrantes y sin hogar de Edimburgo, así como a los jóvenes de las minorías étnicas de la ciudad escocesa, en lo que constituye todo un ejemplo de apoyo a los más desfavorecidos a través del deporte. Los integrantes de los diferentes equipos del Club se entrenan semanalmente en las instalaciones del Saughton Sports Centre y participan en la liga regular que organiza la Edinburgh Sunday Amateur Football Association. Asimismo, el Meadowbank Community Football Club ofrece a sus miembros la posibilidad de integrarse en el mundo laboral mediante programas formativos destinados a convertirlos en entrenadores de fútbol, e incorpora a los beneficiarios de estos programas a su propio staff para reforzar su implicación en el proyecto.
La iniciativa Soccer for Peace, pionera en su ámbito y fundada sobre unas sólidas bases teóricas –enriquecidas por estudios llevados a cabo por estudiantes de prestigiosas universidades como Harvard, Columbia o Georgetown–, ha merecido la atención de medios de comunicación tan influyentes como Time Out o The New York Times, y ha recibido el respaldo de destacadas figuras del ámbito del deporte como el futbolista Francesco Totti o el presidente del equipo Los Angeles Galaxy, Alexi Lalas, así como del escritor británico Nick Hornby, la parlamentaria israelí Zehava Galon, o de iniciativas afines como Grassroots Soccer o la US Soccer Foundation.