Colombia
En líneas generales, la iniciativa Mientras volvemos a casa atiende a los centros penitenciarios, a las personas desplazadas y a los niños de la calle de Medellín para que puedan realizar actividades lúdico-recreativas o de tipo deportivo que conduzcan a su integración social en el estado transitorio de exclusión en el que se encuentran. Naturalmente, cada uno de estos tres colectivos cuenta con un programa específico diseñado a su medida. En el caso de las personas privadas de libertad, un ámbito en el que el programa irrumpió en 2004 tras un estudio pormenorizado de la población presa a cargo de asesores y estudiantes en prácticas del Instituto de Educación Física de la Universidad de Antioquía, las actividades propuestas por INDER Medellín en los cuatro centros adscritos a la iniciativa se reparten entre las siguientes disciplinas: fútbol sala, baloncesto, voleibol, gimnasia, microfútbol, aeróbicos y entrenamiento multifuncional.
Por lo que respecta a las personas en situación de desplazamiento, su incorporación al programa Mientras volvemos a casa se produjo también en 2004. Este peculiar colectivo, coordinado por la Unidad de Atención y Orientación a Desplazados (UAO) –gestionada a su vez por la Red de Solidaridad Social colombiana–, lo integran personas que abandonan sus lugares de origen por distintas circunstancias, y que permanecen en barrios de acogida por periodos de entre tres y seis meses. Por la especificidad social de estas comunidades, muchas veces convertidas en ghettos, INDER desarrolla programas de fomento de la práctica física y deportiva a medida, coordinados por estudiantes en prácticas, repartidos por diez asentamientos en todo Medellín, y de los cuales se beneficiaron, sólo en 2006, alrededor de 448 personas –de las cuales un 65% son niños–.
En tercer lugar, el programa Mientras volvemos a casa también se dirige a las personas que viven en las calles de Medellín en situaciones de extrema pobreza. La principal complicación para aglutinar a este colectivo y brindarle la posibilidad de tomar parte en actividades físicas y deportivas es su movilidad, motivo por el cual el programa se desarrolla en estrecha colaboración con diecisiete entidades que acogen a este tipo de personas en la ciudad de Medellín, entre ellas El Buen Pastor, Patio Don Bosco, Poder Joven, Proanidar, Fundación Combos, Antorchas de la Tía Lala, Asperja, la Fundación Mamá Margarita y Niños del sector Estadio. Este tercer target del programa, integrado en su mayoría por niños de la calle, recibe de parte de INDER acompañamiento y asesoría deportiva, salidas a parques recreativos y jornadas recreativas y campamentos. Asimismo, el programa forma a monitores para que puedan impartir clases de microfútbol y recreación a los sin techo, y les provee de material deportivo y didáctico.
En resumen, y desde su inicio en 2004, la iniciativa Mientras volvemos a casa ha arrojado excelentes resultados. En las cárceles, ha favorecido la capacitación de reclusos que actualmente orientan y coordinan las actividades recreativas y deportivas de sus propias cárceles. En las calles, ha mejorado los procesos de enseñanza de los niños sin hogar, y ha favorecido que varios de ellos hayan regresado a sus casas. En cuanto a los practicantes universitarios que han diseñado y coordinado varias de sus actividades, el programa les ha resultado altamente enriquecedor, al permitirles explorar escenarios de enseñanza con pocos referentes metodológicos que han supuesto un verdadero reto pedagógico.
A través de su presencia en proyectos dirigidos a poblaciones con riesgo de exclusión, la CAF canaliza y desarrolla el potencial del deporte para la prevención y el rescate social mediante la formación y capacitación deportiva de niños, niñas y jóvenes que, gracias al empuje de la Corporación, se han beneficiado de las bondades formativas del deporte.
La formación en los valores del deporte de niños, jóvenes, entrenadores y árbitros locales viabiliza la cultura ciudadana y contribuye a una educación integral humanista que fomenta valores de solidaridad y disciplina, responsabilidad, respeto y criterios ético-deporivos trasladables a nivel social.
La cooperación de la CAF a Colombianitos viene realizándose desde 2004, lo cual ha permitido a esta fundación el fortalecimiento de sus áreas deportivas, y ha dado inicio a un programa de atención psicosocial que ha permitido visualizar las necesidades sociales y psicológicas que tiene la comunidad en general. Y es que sólo visualizando estas necesidades se tiene la posibilidad de atacar con mayor efectividad las problemáticas de la región.
Gracias al apoyo técnico de la CAF, Colombianitos comenzó a desarrollar un modelo pedagógico integral que tiene la característica de poderse replicar fácilmente a muy bajo coste en cualquier lugar donde el fútbol sea el deporte predilecto de la comunidad. Fruto de este apoyo, se han podido difundir también los resultados de impacto social con su programa, y por ello, la empresa privada y los diferentes organismos gubernamentales y no gubernamentales están interesados en apoyar financieramente la ejecución de los programas en diferentes regiones del país.
Esas actividades, desarrolladas en el marco de las iniciativas de la CAF en la línea de Acción Social por el Deporte, en este caso por intermedio de la Fundación Colombianitos, la cual trabaja con poblaciones desplazadas de jóvenes y niños de los estratos más pobres de la zona de Ciudad Bolívar en Bogotá, ha permitido alcanzar, en términos generales, un avance correspondiente con las expectativas planteadas al inicio de la intervención de la CAF en el proceso, concretándose los aspectos clave perseguidos.
El proyecto que se desarrolla en la actualidad es una segunda etapa, en la cual se amplió la presencia del trabajo a un total de 5 ciudades, con nuevos socios y un incremento significativo en el número de beneficiarios, así como en el alcance del proyecto en aspectos como la atención de la violencia intrafamiliar. Se celebrará un torno nacional de equipos del Proyecto con suficiente proyección a los medios, destacando sus logros y el rol de la CAF.
Colombianitos está mejorando la calidad de vida de las poblaciones donde está operando, ya que ha llegado con un programa novedoso con aceptación masiva y el cual le brinda un apoyo recreacional, social y psicológico a unas comunidades donde estos recursos no estaban disponibles. Al llegar Colombianitos a estas zonas marginales del país, la empresa privada, las cajas de compensación familiar y el gobierno local se han unido poco a poco al programa, sumando experiencias y servicios complementarios que hacen de Colombianitos un programa más completo cada día. El proyecto, en definitiva, brinda las herramientas que las comunidades necesitan para salir de la miseria en que se encuentran. Es importante resaltar que existen experiencias similares al proyecto Goles para una Vida Mejor en Ecuador, Perú y Bolivia.
El origen de El Golombiao, una de las iniciativas más exitosas a nivel internacional en el ámbito de la inclusión y la construcción social a través del deporte, tiene su origen en un informe publicado en septiembre de 2003 por la Oficina asesora especial del Deporte para el Desarrollo y la Paz, integrada en el secretariado general de la ONU y la UNICEF. Bajo el título de “El deporte como herramienta para el desarrollo y la paz: hacia el cumplimiento de las metas de desarrollo para el nuevo milenio”, el documento puso de manifiesto el poder estimulante y dinamizador del deporte en la construcción de una juventud con una sólida educación en valores. El programa presidencial Colombia Joven tomó el testigo de este informe y de la experiencia Con-texto Urbano realizada con gran éxito en Medellín, y a partir de ambos estímulos se originó El Golombiao.
El programa parte de una premisa inquebrantable: para la implementación exitosa del mismo, es imprescindible la implicación de las regiones y municipios interesados en albergar su propio Golombiao, así como de los jóvenes de los mismos que, en definitiva, son los encargados de formar los equipos. Una vez comprometidos y estimulados todos estos actores, El Golombiao propone un torneo de fútbol con una serie de particularidades que refuerzan la componente social del deporte rey. En primer lugar, todos los equipos han de ser mixtos y tener en sus filas a un mínimo de cuatro hombres o cuatro mujeres, de modo que durante el partido se destaquen sobre el terreno al menos dos representantes de cada género. Reforzando su preocupación por la equidad entre hombres y mujeres, las normas de El Golombiao establecen que el primer gol de cada equipo y de cada tiempo de juego ha de marcarlo una mujer. Asimismo, cabe destacar que en los partidos la figura del árbitro se substituye por la del Asesor de juego, quien facilita el proceso de convivencia durante el encuentro y dinamiza los debates previos y posteriores al mismo.
Pero la principal aportación de El Golombiao con respecto al fútbol convencional es el establecimiento de acuerdos técnicos y compromisos de convivencia entre los equipos con anterioridad al partido, los cuales se tienen en cuenta al término del mismo para determinar cuál ha sido el grupo vencedor. Estos acuerdos y compromisos implican que los jugadores han de atenerse a determinados comportamientos que les permitan jugar y tener parámetros objetivos para la evolución del juego. Una de las tareas del asesor es, precisamente, velar dichos acuerdos y cuantificar su cumplimiento, de modo que una vez acabado el partido puedan evaluarse y traducirse en ’soles’, una medida de puntuación que, combinada con el número de goles marcados por cada equipo, dan como resultado al vencedor.
Desde sus inicios en 2003, El Golombiao ha culminado dos fases diferenciadas de desarrollo. Durante la primera, que se extendió hasta 2004, se implementó la metodología del torneo en 39 municipios colombianos, lo cual se tradujo en casi 19.000 participantes con una edad media de entre 14 y 26 años. La segunda etapa amplió el alcance territorial de la iniciativa a 60 municipios, pero fundamentalmente persiguió dotar de mayor autonomía en el desarrollo de los torneos a las regiones que los acogieron, siempre bajo la atenta mirada y la exhaustiva supervisión del equipo técnico que desarrolló originalmente el proyecto.
Medellín y su área metropolitana conforman la segunda mayor aglomeración urbana de Colombia, la cual se concentra en un área de 380 kilómetros cuadrados. La capital antioqueña fue durante las décadas de 1980 y 1990 una de las urbes con un mayor índice de violencia de Latinoamérica, pero de 2005 en adelante la ciudad experimentó una profunda transformación debida en gran medida al Plan de Desarrollo Municipal proyectado para los años comprendidos entre 2004 y 2007.
Una de las líneas maestras de dicho plan fue el fomento del ocio y el deporte como factores de cohesión social, una labor asumida por el Instituto de Deportes y Recreación INDER Medellín. Esta entidad tiene por misión que todos los habitantes de la metrópoli colombiana puedan practicar actividades físicas y deportivas de forma equitativa e inclusiva, objetivo en el cual se cimienta la iniciativa Deporte sin Límite.
En líneas generales, Deporte sin Límite organiza actividades deportivas en centros de integración barrial, salones parroquiales, sedes universitarias, infraestructuras deportivas, coliseos y otros espacios públicos dirigidas a personas con distintos tipos de discapacidad, sea esta física, psíquica o sensorial. Con dichas actividades se pretende favorecer la independencia funcional de sus beneficiarios, paliar los efectos que provoca el sedentarismo entre las personas discapacitadas, y crear un lugar de encuentro en que discapacitados y familiares puedan participar juntos en actividades lúdicas.
En su primera etapa de implementación, las actividades de Deporte sin Límite están abiertas a discapacitados físicos que vayan en silla de ruedas o que usen algún otro tipo de apoyo, a discapacitados psíquicos moderados, profundos o que padezcan parálisis cerebral, y a discapacitados sensoriales de tipo auditivo o visual. Todos ellos disfrutan de programas de entrenamiento a medida, si bien hay elementos transversales a todas las formaciones: las clases se realizan una vez por semana, y, en líneas generales, siguen un mismo esquema de tres fases (motivación, desarrollo de la clase y estiramientos). En los casos particulares en que los discapacitados no pueden desplazarse a los centros de entrenamiento por falta de transporte o de acompañante, Deporte sin Límite pone a su disposición cartillas que les permiten realizar los programas desde sus casas, habiéndose publicado hasta la fecha seis guías diferentes.
Iniciado en 2004, en la actualidad Deporte sin Límite ya es un programa asentado dentro de la política de INDER Medellín y ha sido objeto de una profunda evaluación, de la cual se han extraído valiosas conclusiones. Destaca por ejemplo lo beneficiosa que resulta para la dinámica de las clases la presencia de familiares o de personas sin discapacidad, en tanto que escenifica a la perfección el paradigma de la inclusión social al reducir a cero las diferencias físicas, sensoriales o cognitivas entre personas. Asimismo, la iniciativa demuestra que la práctica de actividades físicas o deportivas aumenta la autonomía de los discapacitados, y permite superar a los familiares una serie de barreras que a menudo les conducen a actitudes sobreprotectoras hacia sus hijos y hijas discapacitados. Pasando del análisis cualitativo al puramente cuantitativo, cabe destacar que la mayoría de participantes en los programas que comprende Deporte sin Límite son discapacitados psíquicos, y que les siguen, respectivamente, los discapacitados físicos, auditivos y visuales.