Ficha de miembro
Licenciado en Ciencias Empresariales y MBA por ESADE. Master en Relaciones Internaciones por The Fletcher School (Massachusetts, EEUU). Cuenta con experiencia internacional en consultoría para empresas y organismos multilaterales (Banco Mundial y Naciones Unidas). En la actualidad ejerce como consultor y colabora en varios proyectos de patrocinio, mecenazgo y Responsabilidad Corporativa (RC). Se ha formado como coach en la Escuela Europea de Coaching y es miembro del patronato de Fundación Natura, ONG dedicada a la conservación del patrimonio natural. Compagina su actividad profesional con el alpinismo y en 2004 participó en la expedición al K2 (8.611 m) por la vía Magic Line, una gesta del alpinismo moderno. Colabora con el programa de Televisión Española (TVE) “Al Filo de lo Imposible”, en cuyo equipo a realizado últimamente la travesía a pie del Gran Mar de Arena, en el Desierto Líbico, y la ascensión al Broad Peak (8.047 m).
¿Qué opinas del uso de los deportes de montaña como herramientas de integración social?
Creo que tiene mucho sentido relacionar las actividades de montaña con finalidades de integración social. La montaña es un espacio de aprendizaje y de desarrollo personal y profesional muy interesante.
Sólo hablando en términos profesionales, la montaña me ha enseñado a defenderme en un ámbito que continuamente me pone a prueba, a desear superar los retos, a relacionarme e interesarme con los compañeros y a marcarme unos objetivos muy definidos.
¿Conoces experiencias que acrediten este efecto beneficioso de forma más general?
Desde los años cincuenta del siglo pasado han habido muchos estudios centrados en el potencial pedagógico y de desarrollo de la montaña. Se han llegado a crear escuelas de referencia en los Estados Unidos, tales como la National Outdoor Leadership School o Outward Bound, ésta última más centrada en el trabajo sobre la juventud y que ha tenido además una mayor difusión por todo el mundo. En Europa, la Outdoor Adventure Education and Experiential Learningh es otra escuela que persigue los mismos objetivos.
Hay que señalar que en Estados Unidos el trabajo de las dos entidades señaladas es considerado como parte de la educación reglada y ello ha facilitado el que millares de personas hayan pasado por sus cursos y formaciones. En Europa esto no es tanto así, por lo menos por el momento.
En resumen, la naturaleza y la montaña como aula dan mucho juego para personas en situación de riesgo de exclusión, ya sea por situaciones socioeconómicas adversas, ya sea por discapacidades, etc. Es algo comprobado y la continua investigación nos sigue diciendo que este tipo de estímulos generan cambios de comportamiento positivos en quien los experimenta.
¿Crees que es socialmente rentable que la sociedad destine recursos a promocionar el deporte y la cultura para mejorar la integración de colectivos en riesgo de exclusión?
Totalmente. No puedo estar más de acuerdo con la idea de emplear las manifestaciones culturales y deportivas como herramientas y vehículos para hacer crecer y desarrollarse a las personas y también para aliviar los conflictos y las injusticias.
Cuando participo en expediciones tengo ocasión de visitar paises con unas enormes desigualdades internas, con conflictos a menudo trasladados a la calle y en donde, sin embargo, una pelota de fútbol, un campo de polo o una maza de cricket son elementos que unen a las personas y que las substraen de esas realidades cotidianas tan tristes. Tengo el recuerdo único –por lo dramático– de haver visto un partido improvisado de fútbol en Pakistán con participantes miembros de clanes distintos, que hasta el año anterior habían estado combatiendo armados entre ellos.
A todo esto, me planteo que nuestra situación en Europa Occidental es la de una área geográfica muy rica y bienestante, si la comparamos con otros países. Podría decirse que para muchos millones de individuos, nosotros vivimos en una especie de baluarte dorado que merece ser “asaltado” y en el que todo el mundo quiere vivir. Es un gran reto el tratar de acomodar a estas personas de una forma organizada, equilibrada y constructiva y el deporte es un vehículo fantástico para ello.
¿Qué opinas de un enfoque del problema que reúna a los investigadores, a los que toman decisiones y a los conocedores del deporte y las artes?
Es claramente una aproximación innovadora y también diferente de lo que habitualmente se hace para abordar un tema como este. Sentar en una misma mesa a todos los interlocutores que tienen algo que decir es la manera de conseguir más potencia, identificar correctamente los intereses en común, los vínculos, los objetivos… Y también para desarrollar iniciativas poderosas.
Tengo bastante fe en la fuerza de la sociedad civil y pienso que en Europa nos hemos quedado un poco “adormecidos”, si nos comparamos –en este aspecto– con los Estados Unidos, donde las agrupaciones cívicas toman la iniciativa en las cuestiones sociales y “tiran” de las administraciones.
Por ello pienso que la Fundación puede ser una iniciativa idónea para hacer valer la voz de la sociedad civil y divulgar y dar a conocer los programas que se vayan a desarrollar.
También valoro mucho el que la iniciativa privada pueda sumarse al enfoque, muchas veces voluntarista, de personas e instituciones preocupadas por el trabajo social. Igualmente, hay mucho trabajo realizado en los campos académicos del “Adventure Programs” y “Outdoor Programs” que puede aprovecharse para afinar cualquier iniciativa que los anteriores agentes puedan implementar.
En el campo deportivo, ¿cuál es actualmente el reto que te propones?
Como objetivo inmediato me planteo consolidar el proyecto “Retos Learning Expeditions”, que vincula a personas, montaña y desarrollo de capacidades directivas y de liderazgo. Es una iniciativa que se viene desarrollando desde hace bastantes años pero que a mi y al equipo que me acompaña nos gustaría hacer de forma más intensiva y profesional. También queremos vincular a deportistas y a académicos en nuestros programas.
La idea es la de emplear el “factor montaña” en tres dimensiones: la del paisaje único e inspirador, la de lugar de encuentro de culturas i la del espacio físico donde las personas hacen cosas que las ayudan a reencontrarse a si mismas.
Si, finalmente, el proyecto se consolida y crece, puedo asegurar que va a tener una derivada hacia el mundo de la juventud y la adolescencia. Tengo ya alguna experiencia en ello y estoy convencido de la importancia del potencial que ello tiene.