Ficha de miembro

Creado el 21-09-2007 [Consejo Académico]

Doctor en Management Sciences por ESADE, es actualmente investigador del Centro para el Emprendimiento y la Innovación de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad del Desarrollo (Chile).
Es especialista en desarrollo empresarial, economía del conocimiento, tecnologías de información para PYMES y emprendimiento para el desarrollo regional. Tiene una larga experiencia como investigador y consultor en México, Chile y diversos países de América Latina, así como en España.
El Dr. Amorós es miembro del Consejo Científico de la Fundación

Desde un punto de vista meramente humano/filosófico: ¿crees que vale la pena apostar por el deporte y la cultura como medios favorecedores de la integración social de colectivos en riesgo?
El deporte es, en si mismo, un elemento básico de desarrollo integral de las personas puesto que les proporciona bienestar y puede mejorar el estado de salud. Se diría que aquellas sociedades más cercanas a la práctica del deporte están más sanas y tienen una mejor calidad de vida. Pero, desde luego, en caso de personas en situación de exclusión, el deporte ayuda a la cohesión y formación de grupos que tienen intereses comunes lo que generar actividad socializadora que puede eventualmente eliminar prácticas de riesgo en la vida cotidiana, entre otras.
Por otro lado, la vivencia de la cultura tiene mucho que ver con la formación educativa de las personas. Cuanta más cultura se vive, se consume, se experimenta, más crece el grado de formación del ser humano.
En resumen, deporte y cultura son complementarios a la salud y a la formación, tanto del individuo como de la sociedad en conjunto y, atendiendo a la cuestión filosófica aludida en la pregunta, el espíritu humano se enriquece más y mejor si cuenta con ambos.
Por todo ello, yo creo que el deporte y la cultura favorecen a la integración social de todo el mundo, aunque, desde luego, existen grandes oportunidades de mejora si se trata de personas en riesgo de exclusión.

¿Has tenido conocimiento de algún caso de éxito en el empleo del deporte o la cultura como herramienta de integración social?

Conocí la experiencia de una corporación, Coca Cola, en México cuyo objetivo era el de incentivar el fútbol escolar en colegios públicos. Debe tenerse en cuenta que estos centros acogen a muchos de los niños con menos posibilidades del país.
Organizaron un torneo, todavía vigente en la actualidad, con interesantes premios de elevado contenido simbólico, más que material. Por ejemplo, los niños ganadores recibían equipaciones nuevas, disputaban las finales en el maravilloso estadio Azteca de México DF, podían viajar y conocer a niños de otras comunidades, los encuentros gozaban de un espacio televisivo propio y eran seguidos por el público, etc.
Gracias al torneo muchos niños de clases poco favorecidas se han sentido partícipes de una experiencia que les ha hecho protagonistas y les ha dado un incentivo moral, a la par que deportivo.
En otro orden de cosas, puedo destacar una experiencia en el plano cultural que he vivido en Chile. Se trata de la iniciativa que se inició en 1994 y que ahora es una colaboración pública-privada: el “Festival Internacional de Teatro Santiago a mil”, celebrada en la capital del país. Por un precio de mil pesos (1,5 euros aprox.) cualquier ciudadano puede asistir a alguno de los espectáculos de artes escénicas de gran calidad que se celebran. En el 2007, sin ir más lejos,  el espectáculo de “La pequeña gigante y el rinoceronte escondido”, de la Compañía Royal de Luxe durante cuatro días, se convirtió en un fenómeno de masas nunca visto en Chile congregando a un millón de espectadores, batiendo todas las expectativas y record previstos. Como los propios organizadores manifestaron se cumplieron dos grandes objetivos: –“El acceso del público masivo a actividades culturales gratuitas de gran nivel; y por otra, la recuperación de diversos espacios públicos del centro de Santiago y de comunas periféricas, al dotarlos de un sentido más social y cultural.”— Esto ha dando al festival un carácter único y ahora también puede considerarse parte de la identidad de la ciudad.

Desde tu campo de conocimiento, ¿existe alguna línea de investigación que pudiera ser desarrollada para ofrecer un mejor conocimiento de la relación entre deporte, cultura e integración social?

A mi entender, el tema clave a investigar es el de la medición del impacto en el uso de deporte y cultura. Muchas veces nos quedamos en el evento –desde un encuentro de fútbol a una obra de teatro-, y no nos fijamos en el impacto real del mismo. Y no se trata de un tema fácil, porque integra muchos aspectos cualitativos que, por tanto, son difíciles de medir.

Otro tema clave, como investigador cercano al ámbito de la creación de empresas, es el del emprendimiento social, donde muchos emprendedores, ya sean corporativos, públicos, del tercer sector, no saben cómo emplear el deporte y la cultura en beneficio de una realidad social que hay que mejorar. Evidentemente, en economías en desarrollo esto tiene un interés todavía mayor.
¿Qué opinas de un enfoque del problema que reúna a los investigadores, a los que toman decisiones y a los conocedores del deporte y las artes?

Sin dudarlo, el diálogo cuando incluye el mayor número de agentes, más virtudes aportará a la cuestión. Cuando existe un diálogo transparente entre las iniciativas de cualquier emprendedor, ya sea una corporación o un gobierno, etc. y la sociedad a la que se dirige, el resultado que podemos esperar es mejor.
Cuántas veces, en un programa de responsabilidad social corporativa o en una política pública, se han tomado decisiones no dialogadas que respondían a los intereses –que pueden ser perfectamente lícitos- de una sola de las partes y nos hemos encontrado, finalmente, con que el programa no ha tenido ninguna eficacia o repercusión social y, además, se ha vuelto contra quien lo originó al suponerle unos costes económicos o electorales elevados.
Por tanto, no caer en el “eventismo” o la grandilocuencia de programas no dialogados sería un buen consejo y, en este sentido, cualquier enfoque que reúna a cuántas más partes posibles, será tremendamente positivo.