Ficha de miembro

Creado el 31-07-2007 [Consejo Asesor]

Dragan Skrbic (Kula, Yugoslavia, 1968) ha sido el gran capitán de la Selección de Serbia y Montenegro de balonmano, cuyo mando se ha prolongado desde principios de los años noventa, siendo nombrado como el mejor jugador del mundo en 2000. Después de conseguir todos los títulos posibles tanto en su selección como en los equipos en que ha militado (Estrella Roja, Atlético de Madrid, Alzira, Ademar León, Hameln, Celje, Northorn y FC Barcelona), el pivote puso fin a su carrera en activo al final de la temporada 2006-2007. En los últimos tiempos ha puesto en marcha la Fundación Dragan Skrbic 7-Plus en Belgrado, a la que piensa dedicar buena parte de su tiempo futuro. Dragan ha querido “fichar” también por la Fundación Deporte Cultura e Integración Social.



¿Tienes experiencias previas en materia de deporte e integración Social?


Podríamos decir que yo mismo soy un caso de integración social gracias al deporte: cuando tenía 22 años y vine a competir en España, vine a vivir a otro país diferente al mío y tuve que luchar por integrarme como cualquiera.

Además, he conocido muchos casos a lo largo de mi carrera. De hecho en todos los clubes en los que he estado siempre han habido oportunidades para estar presente en actos donde los jugadores hemos ido a apoyar a causas benéficas o solidarias.


¿Conoces algún caso de especial interés en el que el balonmano haya servido como motor de integración de colectivos en cualquier parte del mundo?


Uno de los casos que recuerdo con más cariño es el de una residencia para niños y jóvenes en situación de discapacidad, orfandad o sin recursos que todavía existe en Belgrado. En una ocasión, la Selección Serbia de balonmano fue a visitar a estos niños y a pasar un rato con ellos. La primera vez fue algo tan bonito que desde ese momento los propios jugadores deseamos repetir el encuentro año tras año. Siempre que les íbamos a ver les llevábamos obsequios, hablábamos con ellos y diría que les generábamos una gran ilusión que les hacía llevadero su día a día. Esto se convirtió en una tradición que incluso otras selecciones deportivas del país se animaron a seguir, tanto en este centro como en otros.

Todavía en algunas ocasiones en que vuelvo a Belgrado, algunos jóvenes de 20 y 25 años me paran por la calle y me explican que son aquellos niños –crecidos y perfectamente integrados en la sociedad– de la residencia y que se acuerdan de los momentos que pasábamos juntos. Es algo que me satisface mucho.


¿Qué es la Dragan Skrbic 7 Plus?


Con la excusa del balonmano, nuestro objetivo es proporcionar a los niños una alternativa valiosa a las calles de Belgrado, donde difícilmente encontrarán algo más que drogas, alcohol y marginalidad.

Intentamos ayudar a las categorías inferiores del balonmano haciendo posible el acceso a la práctica de este deporte. Como en todas partes, entrenar en un club cuesta un dinero que se paga con cuotas anuales, abonos, etc. y que no todas las familias pueden costearse. Por ello nuestra Fundación recauda un dinero que sirve para pagar a entrenadores, pabellones, cuotas, etc, y que así a los niños no les suponga coste alguno el practicar balonmano.

El proyecto, por tanto, persigue dos objetivos. El primero, social, es el de dar alternativas de valor y salud a los muchachos. El segundo, deportivo, es el de hacer posible que jóvenes con talento, independientemente de sus recursos, lleguen a desarrollar una carrera profesional. Es una pena que chavales que pueden jugar bien, no consigan llegar a la cima de mayores porque no pueden permitirse un entrenamiento regular. Yo mismo me encontraba en una situación así de pequeño, pero afortunadamente pude seguir practicando balonmano hasta llegar a ser profesional.


¿Crees que es socialmente rentable que las empresas y el sector público destinen recursos a promocionar el deporte y la cultura para mejorar la integración de colectivos en riesgo de exclusión?


Creo que el deporte es una realidad de nuestra vida. Seguramente es una de las cinco o seis cosas más importantes para millones de personas de todo el mundo. Si no por profesión, sí por afición. A través del deporte se pueden transmitir y defender muchos valores e ideas. Y la integración social y la mejora del mundo es una idea que encaja perfectamente en eso. Las empresas y los gobiernos, sin duda, deben tener interés en fomentar algo así. Además les dará una excelente reputación.


¿Por qué motivo te has implicado en la Fundación Deporte Cultura e Integración Social? ¿Qué crees que puede aportar la Fundación?


Desde siempre, y como deportista, he tenido la inquietud de mejorar lo mejorable. Además, los deportistas estamos acostumbrados a trabajar con la sociedad y con el público; lo llevamos en la sangre. Desde que uno empieza su vida profesional, tiene asumido que hay que estar cerca de su público. Por tanto, una fundación que pueda reunir a muchos de nosotros, predispuestos a trabajar por algo social, puede significar un golpe de efecto muy potente y ello puede ayudar a impulsar muchos proyectos.


¿Cuál es actualmente el reto (profesional, personal, deportivo, etc.) que actualmente te propones?


Después de mi retirada tengo proyectos profesionales y personales bien distintos al balonmano. No obstante nunca dejaré de sentirme jugador y trataré de canalizar esa sensación a través de mi Fundación y de otros proyectos parecidos.