Archive for Abril, 2007

Creado el 27-04-2007 [Consejo Asesor]

Con tan sólo 20 años, Hugo Ramón se convirtió en noviembre de 2005 en el navegante más joven de la historia en concluir la regata Mini Transat, consistente en cruzar el Atlántico en solitario en un barco de 6,5 metros de eslora. Ello supuso su elección como mejor navegante español del año en los Premios Unión Fenosa de 2006. Igualmente, en 2003 Hugo ganó la regata Mare Nostrum, de 500 millas en solitario por el Mediterráneo y ostenta diversos títulos en campeonatos de Baleares, subcampeonatos de España de vela infantil y relevantes puestos en la Copa del Rey. Hugo ha sabido conjuntar el deporte y las causas sociales en su proyecto “La Milla Solidaria”, en colaboración con ASPANOB, la asociación de padres de niños con cáncer de Baleares.



¿Cuál es tu experiencia en materia de deporte e integración Social?


Desde hace algunos años colaboro con la asociación de padres de niños con cáncer de Baleares, ASPANOB. Mi contribución a la cuestión social es la de acercar el deporte de la vela a niños que padecen esta enfermedad intentando, de esta manera, proporcionarles un nuevo aliciente y un elemento de ilusión en su duro día a día.


Por poner un ejemplo de actividad concreta, en 2006 navegué en solitario alrededor de Mallorca. Junto con mi equipo organizamos una dinámica para que todos los niños de la isla que lo desearan pudieran seguir mis evoluciones en cada momento de mi regata e incluso pudieran verme pasar cerca de la costa siempre que lo quisieran. Al terminar el recorrido di una conferencia para un grupo de niños con cáncer y sus padres, explicándoles la aventura. La actividad fue un éxito en tanto que estos niños se emocionaron con el relato de todas las situaciones que viví. A día de hoy ya me he dirigido a un millar de niños con este tipo de propuestas.


¿Crees que es socialmente rentable que las empresas y el sector público destinen recursos a promocionar el deporte y la cultura para mejorar la integración de colectivos en riesgo de exclusión?


La verdad es que mucho. Creo que es la solución más válida para cualquier empresa que quiera invertir en responsabilidad social, obtener repercusión mediática y acceder a una serie de ventajas fiscales en la forma de desgravaciones. Además, el éxito del patrocinio deportivo con tintes sociales no depende tanto de los resultados deportivos como de la transmisión de unos valores que no tendrían cabida sin la implicación con los más desfavorecidos.


Me explico: con un patrocinio social, si por las razones que fueran, el deportista no obtuviera los resultados deseados, la marca seguiría cosechando una importante publicidad y repercusión mediáticas. Siempre pueden existir motivos para la celebración de actos o emisión de informes y comunicaciones que siempre incidirán en la notoriedad del patrocinador. Además, de ese modo, el deportista no sufre una presión inaguantable por conseguir resultados y ello, a la larga, permite competir mejor.


El mismo deportista se sentirá animado para luchar y seguir adelante, porque lucha por una causa solidaria, además de la propiamente deportiva… En mi caso sé que cada milla que recorra, aunque me cueste sudor y sangre, representará más inversión económica para la asociación que represento.


¿Por qué motivo te has implicado en la Fundación Deporte Cultura e Integración Social? ¿Qué crees que puede aportar la Fundación?


¡Porque me llamasteis y vuestros valores me convencieron! Creo que es un honor pertenecer al Consejo Asesor y así poder ayudar a que aparezcan más proyectos. Todo para ayudar en lo que pueda. Además perteneciendo a esta Fundación, creo que estoy en mejor posición para ayudar a ASPANOB


¿Cuál es el reto que actualmente te propones?


Me estoy preparando para volver a participar en la Mini Transat, una regata transoceánica en solitario que parte de La Rochelle, en el norte de Francia, y que llega a Salvador de Bahía (Brasil). Navegaré en nombre de ASPANOB y recaudaré fondos para esta asociación mediante la venta, simbólica, de las millas náuticas que recorreré en la regata. En total, 4.300.


Ya la hice en 2005, ese año fue más bien un mensaje de espíritu de superación y de sacrificio, ya que, con sólo un mes de plazo, tuvimos que volver a poner a punto el barco, el cual se había hundido en el peor temporal del Mediterráneo en 30 años unas semanas atrás. Todo el equipo se lució, pero debido al poco tiempo disponible no llegamos a hacer fiable el material, con el riesgo que ello conllevó. Creo que cualquier otro equipo se hubiese dado por vencido, pero nosotros no.


Este año vamos con una filosofía diferente, el objetivo no sólo es llegar como sea (aunque nunca se sabe pues el mar es de lo más caprichoso y en 40 días puede pasar cualquier cosa), sino que también es obtener un resultado. Por ello, todo el equipo y yo estamos trabajando a tope para investigar materiales, en mi preparación y en la puesta a punto del barco, de las velas etc…


El lema de tu proyecto es “Un hombre, un barco, un océano de solidaridad”…


Y todo ello porque voy a aunar el deporte náutico, mi pasión, con una acción solidaria. El barco siempre llevará el logotipo de ASPANOB, que consiste en la silueta de un niño, que me anima a lo largo de las millas y me anima a no tirar la toalla.


Igualmente, en el mismo proyecto de La Milla Solidaria, llevaremos a niños y a niñas de la asociación al acto de salida de la regata, en septiembre, para que puedan experimentar una sensación única, que es la de una serie de barcos de competición siendo despedidos por miles de aficionados en un gran evento social, deportivo y cultural. Que los niños vean esto y que sepan que también son protagonistas de ello es algo que sé que les ayudará a sentirse especiales ese día y, estoy convencido, durante todo el año que llevan preparándose conmigo.


Trato también de implicar a estos niños en el día a día de mi preparación. En la medida de lo posible me gusta mostrar a estos niños cómo trabaja mi equipo, cómo entrenamos, etc. Ver al equipo en acción es algo que impacta bastante por el grado de motivación y coordinación que implica.


“Emotion Sailing Team”, así se llama el equipo, es un proyecto social y deportivo que está fundamentado en las emociones que quiero transmitir desde la vela. La vela oceánica es un cúmulo de estas emociones y para un patrocinador, esto puede ser altamente atractivo. Si además existe el componente social, creo que el interés todavía aumenta más.