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Tercera de una familia de deportistas y con cinco hermanos, un día se metió la mar en las venas y optó definitivamente por la vela. Dedica su vida a la mar y a transmitir lo que siente cuando navega. La mar la ha forjado como persona y la navegación en solitario la ha ayudado a comprenderse mejor y a conocer sus limitaciones.
Licenciada en Transporte Marítimo y Piloto de la Marina Mercante, trabaja como directora de estudios en su escuela náutica “Vent Nord”, junto con su marido Pedro, también Marino Mercante.
En 2007 consiguió el Campeonato de España de Solitarios, siendo la única mujer que ostenta este galardón.
¿Tienes experiencias previas, ya sea en el ámbito personal, ya sea en el deportivo, en actividades de integración social?
Cuando era niña solía participar, junto a mis hermanos, en campamentos de verano promovidos por los Escolapios. Algunos de los muchachos que participaban en estos campamentos eran jóvenes cuyas familias estaban desestructuradas o sufrían problemas diversos. Con el tiempo aprendí que compartir experiencia con estas personas me resultaba muy gratificante y decidí ser monitora de campamentos con objeto de ayudar a chicos y chicas como aquellos, tal como lo había vivido de pequeña.
¿Conoces algún caso de especial interés en el que la vela haya servido como motor de integración de colectivos en cualquier parte del mundo?
Conozco unos cuantos, promovidos por instituciones y fundaciones diversas. Por ejemplo, algunas agrupaciones se dedican a favorecer la integración y la igualdad de oportunidades de personas con discapacidades físicas, psíquicas o sensoriales, como son los programas de la Fundación Vodafone, la Escuela Timberland de Vela Adaptada, Sailability o el programa Grumet-Exit. Mi marido y yo colaboramos con este último hace algún tiempo, dedicándonos a jóvenes en riesgo de exclusión escolar. El programa proporciona una alternativa muy manual y profesional que suele ser muy motivadora. Probablemente nos volvamos a dedicar a ello de aquí a algún tiempo.
Actualmente estamos colaborando con Sailability.
¿Qué valores percibes en el deporte de la vela que puedan tener que ver con la integración social?
Hay muchas respuestas a esa pregunta. De entrada, cuando navegas debes aprender a aceptar tus propias limitaciones. El mar puede parecer tranquilo, pero siempre te encuentras con circunstancias duras que te ponen a prueba.
Pero también se suele desarrollar una especie de “fuerza moral”, puesto que aprendes a que el “no” no es una alternativa viable y siempre debes tener claro donde quieres llegar y qué hay que hacer para conseguirlo. Es una presión que te impulsa a trabajar continuamente para ello.
En este sentido, el del sacrificio es un valor continuo. Regatas largas, como las transoceánicas, suponen gran nivel de esfuerzo y, aunque no lo desees ni lo busques, una termina dispuesta a aceptar dicho sacrificio.
La solidaridad es otro de los valores. Cuando navegas en un mar hostil, siempre que te encuentras con un compañero en apuros, lo más importante es que estés dispuesta a prestar tu ayuda ante cualquier necesidad. Si alguien te necesita, debes dejar de hacer cualquier cosa que tengas entre manos, y es muy común el caso de navegantes que, a media regata, en medio de la competición, abandonan para ir a socorrer a alguien.
El desapego de las cosas materiales es algo que destacar. Los navegantes en solitario sabemos que no podemos estar atados a todo lo que nos rodea. Sabemos que nuestra vida tiene valor, pero la vida no está en las cosas que tienes sino en la propia vivencia. Estamos en este mundo como de paso, y esto no es temeridad, es desapego.
Por otro lado, no hay nada que no esté dentro de uno mismo. La energía necesaria para cualquier cosa está en nosotros y, en este sentido, la vela te ayuda a creer en las posibilidades de uno mismo.
La humildad es, tal vez, el valor más importante de todos. Con los compañeros, con la mar, con la técnica… todos formamos parte del mar y no debemos sobrevalorarnos. Creo que navego en solitario para aprender a ser humilde ante la vida.
¿Qué proyecto deportivo estás preparando actualmente? ¿Cuál es tu reto?
Mi reto a largo plazo es intentar acercar la mar y la navegación a todo el mundo, puesto que todos podemos navegar, sea cual sea nuestra condición física, mental, nuestra edad, sexo o raza y yo sé que la mar nos aporta mucho.
Por otro lado, a nivel deportivo, mi proyecto actual es el de navegar en un barco de clase Mini, de 6,5 metros de eslora. Quiero introducirme en esta categoría porque es el paso profesional previo a las regatas Atlánticas y a las vueltas al mundo en solitario.